Buñuelos de viento

p1120079Este fin de semana ha tocado solomillo.  Lo mandaron de Campocerrado hace poco y lo congelé.  El sábado entré en su página para buscar ideas de recetas y encontré una de solomillo con salsa bearnesa que puse en práctica el domingo.  No la voy a escribir porque la hice siguiendo su receta al pie de la letra y salió buenísimo.  Lo único, que la salsa bearnesa se corta con relativa facilidad.  Así que si la hacéis no podéis calentarla mucho.  Si se empieza a cortar, hay que remover corriendo para evitarlo.  Un truco, si se corta del todo, es echar un chorrito de agua muy fría a la vez que se mueve la salsa con una cuchara de madera.  Para conservarla hasta que se sirve, se puede dejar al baño María (con el fuego en el mínimo), o utilizar una salsera de doble fondo que mantenga la salsa caliente.

También hice buñuelos de viento.  Son típicos de Todos los Santos y me gusta hacerlos, por lo menos una vez al año por estas fechas… cuando tengo tiempo.  Porque la verdad es que no son difíciles de hacer, pero sí laboriosos.  Me enseñó a hacerlos de pequeña mi tía Rocío.  Cada vez que los hago me acuerdo de ella, y pienso en el mérito que tenía porque ella los hacía varias veces al año, casi cada vez que nos reuníamos toda la familia (y somos unos cuantos) en casa de los abuelos.  Escribo la receta tal y como me la explicó tía Rocío (o por lo menos como la escribí yo hace…  ¿38 años?):

INGREDIENTES:

  • 1 dl de leche
  • 1 dl y medio de agua caliente
  • 50 gr de mantequilla
  • ralladura de un limón
  • un pellizco de sal
  • 150 gr de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 4 huevos

MODO DE HACERLO:

Poner en un cazo todos los ingredientes hasta la sal incluida.  Poner el cazo el fuego.  Cuando hierve, se separa el cazo del fuego y se echa de golpe la harina mezclada con la levadura.  Se remueve hasta que se queda duro.  

Se espera a que se quede más frío y se echan los huevos uno a uno.  Hasta que no está bien mezclado un huevo no se mezcla el siguiente.  Al principio cuesta, parece que no se incorpora.  Hay que tener paciencia y mezclarlo bien.

Hay que freírlos con mucho aceite.  Yo uso un cazo pequeño en vez de una sartén.   Para formar los buñuelos, se hacen bolitas con dos cucharas y se echan en el aceite empujando con una de las cucharas.  Haced bolitas pequeñas, que luego se hinchan y crecen al freirse.  No hay que poner muchos buñuelos a freír de una vez.  Cuando se van a echar los buñuelos al aceite hay que separar el cazo del fuego, y volverlo a poner cuando suben y flotan.  Si no lo hacéis así, no quedarán buñuelos “de viento”, sino “mazacotes”.  Se espera a que se doren por todos lados (se van dando la vuelta solos), se sacan del fuego y se ponen a escurrir.  El aceite tiene que estar caliente, pero no al máximo (yo he puesto el fuego en el 7,5 sobre 9).  

Se rellenan con crema pastelera con ayuda de una manga, y se espolvorean con azúcar glass.  Esta vez los he rellenado la mitad con crema normal, y la otra mitad con crema de chocolate.  La receta de la crema pastelera está aquí, en la receta del gâteau basque.  Para hacerla de chocolate, puse 100 gr de chocolate en el cazo con la leche y 1 cucharada de azúcar en vez de 3.  El resto de la receta lo hice igual (no, perdón, también mezclé 1 sola cucharada de azúcar con las yemas en vez de dos).

Se espolvorean con azúcar glass antes de servir.  Aunque la foto no acompañe, quedaron muy ricos.  ¡Animaos e intentadlo!

Y no os olvidéis de rezar por los difuntos en este mes de Noviembre…

Sachertorte

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Siempre he querido ir a Viena.  Cuando nos casamos, Juan y yo hicimos el viaje de novios en coche por Europa, y no pudimos llegar hasta allí, estaba demasiado lejos y no nos quedaban muchos días;  en Salzburgo tuvimos que emprender el viaje de vuelta.  Juan me dijo entonces que iríamos cuando cumpliéramos 10 años de casados.  Pero en lugar de a Viena fuimos a Campoamor, provincia de Alicante.  Teníamos ya 7 hijos, y la economía familiar no permitía muchos excesos.  Años más tarde una tía de Juan que sabía la historia nos invitó a Viena.  Pero organizó el viaje el fin de semana que hacían la Primera Comunión los hijos de mi hermana Mónica.  Mónica vivía entonces en Rumanía (se acaba de mudar a Letonia), y sus tres hijos hacían la primera comunión a la vez.  Así que en vez de a Viena nos fuimos a  Bucarest.   Y sigo sin conocer Viena, y por lo tanto ignoro cómo sabe la auténtica Sachertorte.  A lo mejor la tarta de esta receta no es como la auténtica;  pero no importa, porque esta está buenísima.  Es un poco laboriosa, pero que no os dé miedo a hacerla porque no es difícil.  Va la receta:

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:

  • 200 gr de chocolate negro
  • 8 yemas de huevo y 10 claras
  • 125 gr de azúcar
  • 125 gr de mantequilla
  • 125 gr de harina
  • unos 150 gr de mermelada de albaricoque

Para el glaseado:

  • 150 gr de chocolate negro
  • 150 gr de azúcar glace
  • 250 gr de nata líquida
  • 1 yema de huevo

 

MODO DE HACERLO:

Encender el horno a 180º.

Derretir al baño María los 200 gr de chocolate negro con los 125 gr de mantequilla.  Por otro lado, separar las claras de las yemas y montar las claras a punto de nieve con las varillas eléctricas.  Si no tenéis varillas eléctricas se pueden montar a mano, pero entonces hacedlo en varias tandas porque si no os va a costar mucho.  Batir luego, con las varillas eléctricas también, las 8 yemas con los 125 gr de azúcar hasta que esté espumoso (montan un poco también y se quedan de un color amarillo claro).

Cuando el chocolate está derretido, dejarlo templar un poco y mezclarlo con las yemas, poco a poco primero para que las yemas no se cuajen.  Añadir la harina, y finalmente las claras a punto de nieve, con movimientos envolventes para que no se bajen.

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Untar un molde con mantequilla, verter la mezcla y meterlo al horno a 180º durante unos 40 minutos.  Para saber si el bizcocho está hecho, pincharlo en el centro con una aguja que tiene que salir limpia (si no, todavía le falta cocción a la tarta).  Sacar el molde del horno, y dejarlo enfriar antes de desmoldar.

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Mientras el bizcocho está en el horno, se prepara el glaseado.  Para ello, poner en un cazo pequeño la nata, el chocolate troceado y los 150 gr de azúcar glace.  Se deja hervir 5 minutos, se retira del fuego y se le incorpora poco a poco la yema, batida previamente.  Se vuelve a poner al fuego unos segundos hasta que espese un poco.  Se deja templar.

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Se desmolda el bizcocho, y con un cuchillo largo y afilado (como el de cortar jamón, por ejemplo), cortar la tarta por la mitad en dos discos.  Hay que intentar hacer el corte recto para que queden dos capas de la misma altura.

Se unta el disco inferior con la mermelada de albaricoque, se tapa con el otro disco y se pone la tarta encima de una rejilla (la del horno, por ejemplo), con una bandeja o un plato grande debajo para recoger el glaseado que caiga.

Entonces se vierte el glaseado de chocolate por encima de la tarta, procurando que se cubra bien por todos lados (se puede recoger el glaseado que ha caído y volver a echarlo por encima de la tarta).  Se puede alisar la superficie con una espátula.

Se pasa con cuidado a la fuente de servir (yo utilizo unas espátulas de postres, que son muy largas).  Se mete en la nevera, y se saca una media hora antes de servir.

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Se puede tener la tarta montada desde la víspera, pero hay que procurar hacer el glaseado el mismo día.

A veces la hago con mermelada de frambuesa, o de fresa, o de frutos rojos en vez de albaricoque, y también está muy buena.  ¡Probad a hacerla!

Crumble de manzana

p1110961El viernes celebramos el santo de Rosario y el cumpleaños de María.  Ya he contado en alguna entrada que en casa hay una norma:  los que cumplen años o celebran santo eligen comida y postre.  Como esta vez son dos juntas, y además son las pequeñas, llevan días eligiendo platos.  Uno de ellos es éste crumble de manzana que hemos tomado hoy de postre.  María me ha ayudado a quitar el corazón a las manzanas (le encanta usar el aparatito que tengo para hacerlo), y Rosario las ha partido.  Normalmente las parto en trozos, pero Rosario las ha partido hoy en rodajas gordas.  La forma no importa mucho.  Les ha encantado;  Javi incluso ha sugerido instaurar el “mes del crumble”, cambiando la fruta cada día.  La verdad es que se puede hacer con fresas, frutas del bosque, pera, añadirle pasas y piñones a la manzana, mezclar manzana con frambuesas (éste nos lo dio un día Ana, una amiga nuestra, y estaba buenísimo), en algún libro he visto un crumble de plátano,  y en una página web uno de pimiento con romero…  ¡La imaginación al poder!  Vamos con la receta:  

INGREDIENTES:

  • 4 ó 5 manzanas
  • 150 gr de harina
  • 100 gr de mantequilla blanda
  • 200 gr de azúcar

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MODO DE HACERLO:

Se mezcla en un bol, a mano y sin amasar, con la punta de los dedos, los 150 gr de harina con los 100 de mantequilla blanda y 100 gr de azúcar.  Tiene que quedar como una arena gorda.  Se mete a la nevera 10 minutos.

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Se enciende el horno, para precalentarlo, a 180 º.

Mientras, se prepara la manzana:  se pela, y se corta en trozos.  Se ponen en una fuente de horno y se espolvorea con los 100 gr de azúcar restantes.

A los 10 minutos, se saca la harina de la nevera y se cubre con ella la manzana.

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Se mete al horno unos 35 minutos, hasta que esté dorado (hoy lo he tenido que sacar un poco antes de que se quedara bien dorado, porque era tarde e íbamos a comer ya).  Se come caliente, y se puede acompañar con nata líquida, con salsa de fresa, con helado de vainilla…

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Para variar, mis fotos no son muy buenas…  ¡pero el crumble sí lo es!

 

Mousse de dulce de leche

p1110926Este postre me lo pidió “Juan hijo”: se quejó de que el año pasado no se lo había dado ni una sola vez.  Así que empecé la temporada de postres de los domingos con esta mousse.  Es muy fácil y muy rica.  A veces la uso para rellenar tarteletitas de chocolate, y el resultado es espectacular.  Otras veces la he usado como base para un helado de dulce de leche (añadiendo las claras cuando la heladera ya estaba en marcha), sale buenísimo también.  Aquí va la receta

INGREDIENTES:

  • Un bote grande de leche condensada
  • 4 huevos
  • un chorrito de nata líquida

MODO DE HACERLO:

En la olla a presión, se pone a cocer la leche condensada (media hora desde que empieza a salir el vapor de la olla).  Al cabo de la media hora, se deja enfriar la olla, se saca el bote de leche condensada y se deja enfriar una media hora antes de abrirlo.

Se separan las yemas de las claras, y se suben éstas a punto de nieve.  Se abre el bote de leche condensada cocida y se vierte en un bol, donde se mezcla con las 4 yemas y el chorrito de nata.  Lo hago con la batidora de varillas eléctrica (lo podéis hacer con las varillas manuales o con una lengua también, pero al principio costará más mezclarlo todo).

Se mezcla, lo último, con las claras a punto de nieve, con las varillas también para que no pierdan aire y quede la mousse espumosa (que eso es lo que quiere decir la palabra “mousse” en francés, espuma).  Se mete en la nevera un par de horas como mínimo.  

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Pochas con almejas

El otro día fui a un almacén de fruta que hay cerca de casa y aproveché para comprar algunas cosas que nunca encuentro en el supermercado, entre ellas unas pochas congeladas que están buenísimas.  Así que al fin de semana siguiente preparé unas pochas con almejas.  Seguí la receta de David de Jorge :

(http://blog.daviddejorge.com/2011/08/12/robinfood-pochas-guisadas-pochas-con-almejas/),

y salieron buenísimas.  Hice el doble de cantidad, porque ya sabéis que somos muchos.  Aquí va la receta, aunque en el blog Robinfood estará mucho mejor explicado.

INGREDIENTES:

  • 1kg y medio de pochas
  • 2 tomates
  • 2 cebolletas
  • 2 pimientos verdes italianos (los largos y finos)
  • 3 dientes de ajo
  • Agua, aceite y sal

Para las almejas:

  • 1 kg de almejas
  • 1 diente de ajo 
  • perejil
  • un vasito de vino blanco
  • aceite de oliva

MODO DE HACERLO:

Lo primero que hay que hacer es poner las almejas a remojo con abundante agua con sal, para que se limpien y no tengan arena.

En una cacerola, poner las pochas y cubrirlas de agua.  Añadir las verduras enteras (las cebolletas partidas por la mitad).  Añadir un chorro de aceite de oliva y un poco de sal.  Ponerlo a hervir a fuego lento, con la cacerola tapada.  Tardará una media hora en empezar a hervir.  A partir de ese momento, siempre a fuego lento, dejar que las pochas se hagan, por lo menos una media hora más.  Las mías necesitaron casi una hora, quizá por ser congeladas.  Hay que ir quitando la espuma que se forma en la superficie.

Cuando las pochas están hechas, se retira la verdura.  Los ajos se desechan, y se pasa por la batidora los tomates, los pimientos y las cebolletas con un poco de caldo.  Se incorpora este puré a la cazuela otra vez  y se deja cocer todo junto unos cinco minutos, rectificando de sal.

Por otro lado, se dora el diente de ajo picado en una sartén, y se añaden las almejas, el vaso de vino y el perejil.  Se espera a que se hayan abierto las almejas (las que queden cerradas o estén rotas se retiran), y se añaden a la cazuela de las pochas, donde se vuelve a dar un hervor a todo junto.

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¡Están riquísimas!  Para variar, se me ha olvidado hacer la foto del final del guiso.  Otra vez será…

 

Tortilla de patata

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¡¡UUUU!!!  ¡Tiene buena pinta!  ¡¡UUUUU!!  Esto acaba de decir Rosario al ver la foto que acabo de colgar en el blog.  Rosario estaba durmiendo, pero tiene pesadillas con una película que vio hace unos días y ha aparecido en el salón cuando estaba empezando a escribir esta entrada.  ¡Y me ha venido muy bien, porque no sabía cómo comenzarla!  Pero ahora se tiene que ir a la cama, que es tarde y mañana hay cole.

Las cantidades que doy son para una tortilla jugosa, no muy cuajada, que es como les gusta en casa.  Si os gusta más seca no tenéis más que añadirle un poco más de patata y cuajarla más.

Por supuesto, si no os gusta la cebolla no hace falta ponerla.  A mí me gusta la tortilla con cebolla, pero no encontrarme tiras largas de cebolla frita dentro.  Por eso la pico mucho:  da sabor, pero no la notas.

INGREDIENTES (para 1 tortilla):

  • 4 patatas grandes
  • 1/4 de cebolla
  • 5 huevos grandes
  • Aceite y sal

MODO DE HACERLO:

Pelar las patatas y partirlas en rodajas, con una mandolina o a mano.  Picar la cebolla muy fina. 

En una sartén grande, poner aceite abundante a calentar (lo pongo en el número 7 y medio del termostato, sobre 9).  Cuando el aceite está caliente, salar las patatas y echarlas a la sartén, junto con la cebolla.  Dejar que se vayan friendo, hasta que las patatas están blandas y las de abajo empiezan a tostarse.  No hace falta moverlas mucho si el aceite las cubre.  Cuando están fritas, sacarlas del aceite y ponerlas en un colador a escurrir.

Mientras, se baten muy bien los cinco huevos, con un pellizquito de sal por huevo.  Se mezclan las patatas ya escurridas.  

p1110894-copiaSe pone una sartén más pequeña al fuego (en el 7 esta vez), con un chorrito de aceite que cubra el fondo de la sartén.  Hay que esperar a que el aceite esté caliente, pues si no se pegará la tortilla.  Se vierte entonces la mezcla de huevo y patata en la sartén y se espera un minuto más o menos hasta que se cuaje por un lado.  Entonces, con la ayuda de un plato (cuyo diámetro sea superior al de la sartén, obviamente), se le da la vuelta (nunca me atrevo a hacerlo lanzándola al aire), y se pone otra vez en la sartén para que se cuaje del otro lado, pasando la espumadera por los bordes de la tortilla para que se sellen bien.  

Si hace falta, se vuelve a dar una o dos vueltas más para que se cierren bien los bordes (pero teniendo la precaución de usar un plato limpio).

Si hacéis varias tortillas, volved a poner un poco de aceite en el fondo de la sartén cada vez.

Y ya está.  ¡A ver si os sale bien!

 

Natillas

Hoy toca otra receta dulce, ¡ya lo siento Maca!  La hice en verano, un poco a ojo, para aprovechar las yemas que sobraron de una tarta de limón y de una de queso, y mis hijos me pidieron que escribiera bien las cantidades porque era “la receta de natillas definitiva” (José dixit).  Así que aquí van las cantidades para una familia numerosa.  Para menos gente, se pueden dividir las cantidades por dos.

INGREDIENTES:

  • 1 litro de leche, y un poco más para desleír la maicena
  • 6 yemas
  • 150 gr. de azúcar
  • 40 gr. de maicena
  • 2 ramas de canela

MODO DE HACERLO:

Por un lado, se baten los huevos, se añade un dedo de leche y la maicena.  Se mezcla todo bien hasta que la maicena esté bien incorporada y no tenga grumos.

Por otro lado, se pone la leche a cocer con el azúcar y las ramas de canela.  Cuando esté empezando a hervir (salen burbujitas alrededor del cazo), se separa del fuego.  Se deja infusionar unos minutos y se retiran las ramas de canela.

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Con un cucharón, se va echando leche caliente sobre la mezcla de yemas y maicena y se va removiendo.  Es importante hacerlo poco a poco para que las yemas no se cuajen.

natillas-2 Entonces se vuelca esta mezcla sobre el resto de la leche caliente y se vuelve a poner al fuego, suave: no tiene que voler a hervir.  Al principio, está muy líquido y hay espuma en la superficie de las natillas.  Hay que tener paciencia y no dejar de remover con una cuchara de madera.  Al cabo del rato la espuma desaparece, y las natillas habrán espesado.  Ése es el punto bueno.  Otro truco para saber cuándo están hechas es coger un poco de natillas en la cuchara de madera, y pasar el dedo:  si se mantiene una raya sin natillas están ya.  

Se vierten en un bol, se espera a que se enfríen un poco y se meten en la nevera.

En casa les gusta mucho la capa de natillas que se queda cuajada en la superficie cuando se meten en la nevera.  Pero si a vosotros no os gusta, no tenéis más que cubrirlas con papel film tocando la superficie.  Para servirlas, se espolvorean con canela, y se pueden acompañar con galletas María.  Ya siento que se me olvidó hacer la foto de las natillas acabadas.  Ya la colgaré la próxima vez que la haga.