Torrijas

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¡Feliz Pascua de Resurrección!

Hoy toca un postre típico de Semana Santa.  Además, esta vez lo  ha hecho María.   Hemos pasado unos días en el campo, en Jaén.   Nos llevamos pan para hacer torrijas, y entre unas cosas y otras casi se nos va la Semana Santa sin hacerlas.  Pero María se puso a ello el sábado por la mañana.   Hizo unas con canela y azúcar, y otras con un almíbar de miel (Santi le ayudó a hacer el almíbar).  ¡Estaban buenísimas!  Así que le he pedido que me dicte la receta (“¡Mamá, pero si me la enseñaste tú!”):

INGREDIENTES:

  • Un paquete de pan de torrijas de Mercadona (o una barra de pan del día anterior cortada en rodajas)
  • 1 vaso de leche, 2 cucharadas de azúcar y 4 gotas de zumo de limón (“pero sólo 4, ¿eh?”)
  • 2 huevos batidos
  • Aceite de oliva para freirlas
  • 2 cucharadas de azúcar y 1 de canela en polvo
  • 1/2 vaso de agua y 1/2 de miel

MODO DE HACERLO:

Se mezcla la leche con las 2 cucharadas de azúcar y el zumo de limón, y se mete al microondas a calentar un minuto.

Se empapan las rodajas de pan con la leche, se pasan por huevo batido y se fríen en aceite caliente por los dos lados, “sin dejar que se quemen”.

Cuando están ya fritas las torrijas, se puede hacen dos cosas:

Bañarlas con el almíbar de miel:  se pone la misma cantidad de agua que de miel en un cazo, se deja que empiece el hervor y cuando hierve se separa del fuego y se bañan las torrijas con una cuchara.

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Mezclar dos cucharadas de azúcar con una de canela, y rebozar con esta mezcla las torrijas.

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¡No sé cuál de las dos versiones me gusta más!

Tarta de zanahoria

P1110321La hemos descubierto este año y nos ha encantado a todos.  Tanto que es la tarta que ha pedido Sol por su cumpleaños.  ¡18 ya! ¡Cómo pasa el tiempo!  Nació el 3 del 3, a las 3 y 33.  Siempre le ha hecho mucha gracia su fecha y hora de nacimiento.  A mi no tanto, porque nos tocó el cambio de turno y nos olvidaron en el paritorio, hasta que pasó por ahí unos 30 minutos más tarde un ángel de la guarda vestido de médico y llamó para que nos subieran por fin a la habitación.  ¡Qué frío pasé!   Y Sol también, imagino, pero ella no se acuerda…

Lo celebramos algunos días más tarde.  Con la tarta de zanahoria.  “La mejor tarta de zanahoria del mundo mundial”, reza el blog de donde saqué la receta:  Velocidad cuchara.   Es una receta que las autoras del blog han adaptado para Thermomix.  Aquí os dejo el link:

http://www.velocidadcuchara.com/carrot-cake-la-mejor-tarta-de-zanahoria/

La hice casi tal cual, con algunos cambios que son los siguientes:

  •  Usé harina de maiz en vez de harina de trigo.  La primera vez que la hice fue para un bautizo y tengo un sobrino celíaco.  Salio muy buena, y no he probado nunca a hacerla con harina de trigo.P1110314
  • No puse pasas ni nueces porque a Sol no le gustan mucho los frutos secos.  Tampoco esencia de vainilla, porque no tenía.
  • Para el relleno, puse primero en el vaso de la Thermomix los 35o gr de azúcar para hacerlo glass, y luego añadí los demás ingredientes.  Debería haber hecho más relleno, porque me parece que quedó un poco escaso.
  • Dejé hecho de un día para otro el bizcocho por un lado y el glaseado por otro, pero no la monté hasta el mismo día.

Bueno, a decir verdad, la montó Sol, porque yo tuve junta de evaluación en el cole y llegué un poco tarde a casa.  A lo mejor por eso quedó escaso el glaseado, porque hubo “manos inocentes” (¿o debería escribir “bocas inocentes”?) que lo fueron probando antes de tiempo.

  • En el blog aconsejan reducir la cantidad de azúcar de la receta, si no gusta mucho el dulce.  Yo no lo hice, ni para el bizcocho ni para el relleno:  ¡mi familia es bastante golosa!

 

Mousse de chocolate negro

P1110310Esta vez sí, la original.  La de chocolate negro.  Es la primera receta que aprendí a hacer cuando era pequeña.  Es fácil de hacer, rápida y siempre triunfa.  Le gusta incluso a José, y a José no le gusta el chocolate.  Suelo hacer esta cantidad para 10 personas.  Pero más de una vez he multiplicado las cantidades por dos o por tres porque éramos muchos, y siempre sale bien.  Lo único que cambia es que cuando hago mucha cantidad monto las claras en varias tandas.  

Se hace exactamente igual que la de chocolate blanco que publiqué hace algunas entradas.  Y está mucho mejor de un día para otro, o por lo menos con unas cuantas horas de reposo en la nevera.

INGREDIENTES:

  • 300 gr de chocolate negro (uso Valor, que además es sin gluten)
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 175 gr de mantequilla

MODO DE HACERLO:

Se pone en un cazo al baño María el chocolate troceado con la mantequilla.  Es muy importante que el agua no hierva (lo suelo poner en el nº 4, sobre 9).  Tampoco hay que removerlo mucho, lo dejas en el fuego y te olvidas.  Un truco, si se quiere potenciar el sabor del chocolate:  añadir una cucharadita de café soluble.

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Mientras se derrite el chocolate, se separan las claras de las yemas.  Se baten las yemas con las 4 cucharadas de azúcar.  Por otro lado, se montan las claras a punto de nieve fuerte.  Se sabe el punto cuando al volcar el cuenco las claras no se caen. Mis hijos lo llaman “la prueba del algodón”.

Para entonces el chocolate y la mantequilla se habrán derretido.  Se le da unas vueltas con una cuchara de madera para mezclarlo todo bien y se separa del fuego.  Como se ha derretido al baño María no está muy caliente.  Se coge un poco del chocolate con un cucharón y se vierte poco a poco en las yemas, removiendo para que éstas no se cuajen.  Se mezcla entonces todo el chocolate con las yemas.  

Por último se añaden las claras, mezclando con la varilla de mano y movimientos envolventes para que las claras no se bajen demasiado y la mousse quede esponjosa.  Mi tía Rocío hablaba del “giro de muñeca”. Reconozco que, cuando era pequeña, me importaba un pimiento que hirviera el agua del baño María… cuando derretía el chocolate al baño María y no directamente en el fuego (¡así iba más rápido!).  Y para mezclar las claras usaba la batidora de varillas eléctrica…  ¡con las varillas de amasar!  Pero me salía buena la mousse de todos modos.

 

Se vierte en cuencos individuales, o en copas, o en un cuenco grande, y se mete en la nevera.  Se puede servir con nata montada, con palitos Mikado, adornado con granillo de chocolate, con fresas o frambuesas…  

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Solomillos de cerdo al horno

P1110292Hoy toca receta salada para variar.  El otro día, en el supermercado, vi solomillos de cerdo que no estaban mal de precio y pensé que hacía mucho que no los comíamos.  Los solía preparar en la sartén, después de haberlos dejado macerar un rato untados con mostaza amarilla (es una receta que hacía mucho mi suegra y que me encanta).  Pero este fin de semana me había propuesto dejar la comida del domingo preparada desde el sábado, porque últimamente cuando llegan mis hijos casados siempre estoy en la cocina y me pierdo todo lo que cuentan.  Encontré una receta apetecible para hacerlos al horno, pero sin salsa, así que la arreglé un poco.   Estaba pues tan contenta pensando que esta vez sí que no me iba a “pillar el toro”…  Pero el hombre propone y Dios dispone:  mis hijos vinieron a comer el sábado en vez del domingo, y no lo supe hasta las 11 de la mañana, más o menos.  Vamos, ¡que me volví a pasar el aperitivo en la cocina!  Esta semana guiso el viernes por la tarde, ¡lo prometo!  Bueno, me dejo de rollos y voy con la receta.  Las cantidades están pensadas para 11 ó 12.  Si no tenéis tanta familia, la receta es igual de válida con menos solomillos y menos patatas.  O si sois más, no hay más que añadir patatas, solomillos y algo de caldo para que salga más salsa.

INGREDIENTES:

  • 4 solomillos de cerdo de unos 500-600 gr cada uno
  • 4 patatas grandes
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de harina
  • 6 tiras de cáscara de limón (como las de la receta de la crema de limón)
  • 1 copita de vino de brandy
  • 1/2 litro de caldo de carne
  • Aceite, sal, pimienta y romero

MODO DE HACERLO:

Se limpian un poco los solomillos.  Se pelan las patatas y se cortan en rodajas finas.

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Se precalienta el horno a 180º.

Se pone un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén, y se fríen los solomillos enteros para sellarlos por fuera, a fuego no muy alto (lo puse en el nº 5, sobre 9).  Hay que dorarlos por todos lados.  Se reservan.  

Se salan las patatas y, en la misma sartén, añadiendo un poco más de aceite (pero no mucho, lo justo para que cubra el fondo de la sartén), se fríen un poco.  En la receta original se saltaban este paso, y ponían las patatas directamente sobre la fuente de horno.  Yo prefiero freirlas un poco antes para que no se queden crudas.  Se escurren bien, y se colocan en una fuente de horno haciendo una cama al solomillo.

Y se vuelve a aprovechar la sartén (quitando algo de aceite ahora), para sofreir los ajos en láminas y las cáscaras de limón.  

Se salpimentan los solomillos, se colocan encima de las patatas y se vierte por encima el aceite con los ajos y el limón.  Se pone una nuez de mantequilla encima de cada solomillo Se espolvorean las patatas con un poco de romero (o mejor, se pone una ramita de romero, si tenéis, a cada lado de la fuente de horno;  pero yo hoy no tenía romero fresco).  

Se baja el horno a 130º, se mete la bandeja con los solomillos y se dejan entre 25  y 35 minutos, según os guste la carne más o menos hecha.  Los míos estuvieron 25 minutos.

Se saca la fuente del horno y se envuelve cada solomillo en papel de plata para que reposen.  Se retiran las patatas (yo las pasé a otra fuente de horno, para poder mantenerlas calentitas a horno muy bajo hasta la comida).  Se tuestan las dos cucharadas de harina en una sartén, sin nada de grasa y sin dejar que se queme (hay que retirarla del fuego cuando empieza a estar marrón).  Se coloca la fuente de horno con el jugo que ha soltado la carne al asarse en el fuego, fuerte, y se echan las dos cucharadas de harina tostada.  Se les da un par de vueltas y se vierte entonces la copita de brandy.  Se flambea, y cuando se haya apagado la llama se añade el medio litro de caldo (que se puede hacer con pastilla) y un par de cucharaditas de mostaza (la que os guste más, yo usé mostaza Louit al estragón).  Se deja reducir un poco, se rectifica de sal y pimienta y se cuela la salsa a un cazo para poder calentarla bien justo antes de servir.  Hijas (e hijos también, ¡que en casa guisa todo el mundo!):  lo de flambear “asusta” un poco al principio, pero en cuanto acercáis un poco una cerilla encendida o un mechero a la fuente se prende el brandy y luego sólo hay que dejar que se consuma el alcohol para que se apague.  ¡No pasa nada!

Se pueden sacar los solomillos enteros a la mesa, o cortados en filetes de un dedo de ancho.  Se acompañan con las patatas y la salsa bien caliente.  Puse también de acompañamiento unos champiñones que tenía en la nevera.  Aunque parezca que hay muchos pasos, es una receta fácil de hacer.  ¡Y está buenísimo!