Solomillos de cerdo al membrillo

P1140186Hace un mes me regalaron un montón de membrillos, unos 10 ó 12 kilos.  Me hizo mucha ilusión:  en casa de mis abuelos había un árbol de membrillos en la huerta, y cuando estaban maduros siempre cogía unos cuantos para hacer membrillo casero, que estaba buenísimo.

El caso es que llegué a casa con un bolsón de membrillos y me tiré dos días haciendo dulce y mermelada.  Una de las “tacadas” de membrillo salió un poco amarga y decidí añadírsela a la salsa de unos solomillos de cerdo que iba a preparar.  El membrillo desaparece, y el resultado es una salsa dulce muy rica, tanto que obtuve el beneplácito familiar para publicar la receta.  Como siempre, los ingredientes son para unas 12 ó 14 personas, pero no tenéis más que dividir por dos, o por cuatro, para adaptarlo a vuestras circunstancias.

INGREDIENTES:

  • 4 solomillos de cerdo grandecitos
  • 1 cebolla grande y un diente de ajo
  • 1 cucharada colmada de harina
  • 400 g de dulce de membrillo
  • 1 copa de vino dulce (Pedro Ximénez por ejemplo)
  • 1/2 litro de caldo de carne
  • 100 g de frutos secos:  ciruelas pasas sin hueso, orejones de albaricoque, pasas, arándanos…  lo que os guste más (y si no os gustan, pues no le pongáis nada)
  • 50 g de piñones
  • Sal, pimienta negra y aceite

MODO DE HACERLO:

Salpimentar los solomillos, y sellarlos en una olla con un poco de aceite de oliva.  Reservar.

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En la misma olla, pochar la cebolla en juliana y el diente de ajo picado con una pizca de sal.  Cuando esté transparente, se añade la harina, se rehoga un poco y se añade el vino subiendo el fuego para que se evapore el alcohol (¡y vigilando para que no se os pegue, que lleva azúcar!).  Se añade el caldo de carne, el membrillo en trozos, los frutos secos y los solomillos reservados. 

Se tapa la olla, y se deja cocer a fuego lento hasta que al pinchar la carne con una aguja (yo lo hago con una de hacer punto que tengo reservada para estos menesteres, pero podéis usar un palo de brocheta por ejemplo), ésta entre y salga sin oponer ninguna resistencia.  La carne de cerdo no tarda mucho en hacerse, en unos 20 ó 25 minutos estará hecha.  

Se tuestan los piñones en una sartén sin aceite, moviéndolos para que no se quemen, y se añaden a la olla en el último minuto, cuando ya están en su punto los solomillos.

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Se saca los solomillos y se lonchean para servir.   Si la salsa ha quedado demasiado líquida, se puede espesar con maicena normal o  maicena expres.

Se puede acompañar con un puré de patata, con patatas fritas, con couscous…  O con una buena ensalada.

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Solomillo (de cerdo) Wellington

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La ocasión lo merecía:  había que celebrar bien la Pascua.  Además, vinieron a comer mi suegra y Palo, mi “cuñadita” preferida.  A Palo le encantan los langostinos, así que el primero fue en su honor.  De segundo, este solomillo Wellington.  Y de postre, torrijas que nos hizo María, con miel unas y con azúcar y canela otras.  Riquísimas.  

Yo quería repetir los solomillos con Pedro Ximénez, porque los podía dejar preparados de un día para otro.   Peeeero…  tenía hojaldre en la nevera, y también había comprado paté, y Juan me dio la idea del Wellington.  No es difícil de hacer, la única precaución es dejar que se enfríen los solomillos antes de envolverlos en hojaldre.  Va la receta para 10 personas:

INGREDIENTES:  

  • 3 solomillos de cerdo grandecitos (o 4 pequeños)
  • 1 placa de hojaldre (refrigerado, nunca lo compro cogelado) por solomillo
  • 1 terrina de paté a la pimienta
  • 1 huevo
  • Aceite, sal y pimienta

MODO DE HACERLO:

Se limpian bien los solomillos.  Se salpimentan y se doran en una sartén con aceite, bastante caliente para que se sellen pronto por fuera pero no se hagan casi por dentro.

Se dejan enfriar (yo los hice el día anterior).

Se saca el hojaldre de la nevera una media hora antes de usarlo.  Se precalienta el horno a 200 º durante unos 10 minutos (el tiempo de montar los solomillos con el hojaldre).  Se ponen los solomillos encima de papel de cocina para que absorba el líquido que hayan soltado.  Se extiende el hojaldre (no hace falta hacerlo con el rodillo, simplemente desenrollarlo), se pincha por toda la superficie con un tenedor y se coloca el solomillo pegado a uno de los extremos.  Se unta paté por encima, y se enrolla en el hojaldre, ayudándose con el papel que lo envuelve, dejando el cierre hacia abajo.  Se doblan hacia abajo los extremos para cerrarlos también, y se pinta el hojaldre con huevo batido.  SE ponen en una bandeja de horno cubierta con papel para hornear, y se mete al horno hasta que se dore el hojaldre, unos 20 ó 25 minutos como máximo.

Se me olvidó hacer la foto justo al salir del horno, y ésta de aquí abajo es de uno que sobró y estaba ya frío.  ¡Prometo hacer mejores fotos la próxima vez y sustituirla!

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¡Hacedlo, que está buenísimo!

 

Solomillo de cerdo al Pedro Ximénez

P1120413Ya toca receta salada, que llevo tres postres seguidos.  Esta receta le sale buenísima a una amiga mía, Blanca.  Nos la trajo un año al barco en verano, y estaba espectacular.  No sé si ella la hace igual, ¡no le pedí la receta!  

Esta vez comíamos 10 “mayores”:  faltaban Juan “padre” que estaba en un retiro espiritual rezando por todos, Santi que sigue en San Sebastián y Borja que vive en Roma.  También vinieron los nietos, pero la única que se sienta a “recomer” es Maca, la mayor.  Juan y Pedro “pululan”, juegan o trepan a las rodillas de sus padres si ven que les gusta lo que están comiendo;  Luis aguanta estoicamente nuestra comida sentado en la maxi-cosi y Teresa, la pequeña, que sólo tiene dos meses y medio, duerme.  Vuelvo al principio del párrafo:  comíamos 10 mayores, y compré 3 solomillos de cerdo (debían ser mutantes los cerdos, porque los solomillos eran enormes).   Pero si son normales se suele contar medio barba.  Va la receta:

INGREDIENTES para 10 personas:

  • 3 solomillos de cerdo grandes
  • 1 cebolla y media
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de Pedro Ximénez
  • 2 vasos de caldo de pollo
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

MODO DE HACERLO:

Se limpian los solomillos y se salpimentan.  

En un cazo grande se marcan los solomillos hasta que estén bien sellados por todos lados para que no pierdan jugos durante la cocción.  Se reservan.

Se pica la cebolla y el ajo.  En la misma cacerola donde hemos hecho la carne se pocha la cebolla y el ajo.  A fuego lento, unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté transparente (la de la foto no lo está todavía).  A veces hay que añadir un poco de aceite después de hacer la carne.

Cuando está hecha la cebolla, se sube el fuego al máximo y se añade el vino.  Se deja reducir para que se evapore el alcohol y se añade el caldo.  Se deja cocer todo junto 5 minutos, se mete la carne, se baja el fuego y se tiene cociendo otros 25 minutos con la cacerola tapada (bueno, casi tapada, dejando una rajita).

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Pasado ese tiempo se saca la carne de la salsa.  Se pasa la salsa por el chino o por el pasapurés (tengo varias manías en la cocina, una de ellas es no pasar las salsas por la batidora;  quedan más finas, pero demasiado emulsionadas para mi gusto).  Se vuelve a poner la salsa al fuego alto pero no al máximo (en el 7 sobre 9) hasta que reduzca un tercio del volumen.  Se rectifica de sal.

Se sirve cortado en rodajas gordas.

Como la salsa es dulce, se le  añadir pasas, orejones, ciruelas…  que habremos dejado en remojo en el mismo vino una o dos horas antes.  Le va también muy bien la manzana, caramelizándola en una sartén en rodajas con mantequilla y azúcar.  O el puré de patata…  O lo que tengáis en la nevera:  en mi caso unos champiñones, aunque reconozco que el efecto cromático no era el mejor:  “total block” marrón en el plato.

P1120414 ¡Pero estaba muy bueno!

 

Solomillos de cerdo al horno

P1110292Hoy toca receta salada para variar.  El otro día, en el supermercado, vi solomillos de cerdo que no estaban mal de precio y pensé que hacía mucho que no los comíamos.  Los solía preparar en la sartén, después de haberlos dejado macerar un rato untados con mostaza amarilla (es una receta que hacía mucho mi suegra y que me encanta).  Pero este fin de semana me había propuesto dejar la comida del domingo preparada desde el sábado, porque últimamente cuando llegan mis hijos casados siempre estoy en la cocina y me pierdo todo lo que cuentan.  Encontré una receta apetecible para hacerlos al horno, pero sin salsa, así que la arreglé un poco.   Estaba pues tan contenta pensando que esta vez sí que no me iba a “pillar el toro”…  Pero el hombre propone y Dios dispone:  mis hijos vinieron a comer el sábado en vez del domingo, y no lo supe hasta las 11 de la mañana, más o menos.  Vamos, ¡que me volví a pasar el aperitivo en la cocina!  Esta semana guiso el viernes por la tarde, ¡lo prometo!  Bueno, me dejo de rollos y voy con la receta.  Las cantidades están pensadas para 11 ó 12.  Si no tenéis tanta familia, la receta es igual de válida con menos solomillos y menos patatas.  O si sois más, no hay más que añadir patatas, solomillos y algo de caldo para que salga más salsa.

INGREDIENTES:

  • 4 solomillos de cerdo de unos 500-600 gr cada uno
  • 4 patatas grandes
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de harina
  • 6 tiras de cáscara de limón (como las de la receta de la crema de limón)
  • 1 copita de vino de brandy
  • 1/2 litro de caldo de carne
  • Aceite, sal, pimienta y romero

MODO DE HACERLO:

Se limpian un poco los solomillos.  Se pelan las patatas y se cortan en rodajas finas.

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Se precalienta el horno a 180º.

Se pone un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén, y se fríen los solomillos enteros para sellarlos por fuera, a fuego no muy alto (lo puse en el nº 5, sobre 9).  Hay que dorarlos por todos lados.  Se reservan.  

Se salan las patatas y, en la misma sartén, añadiendo un poco más de aceite (pero no mucho, lo justo para que cubra el fondo de la sartén), se fríen un poco.  En la receta original se saltaban este paso, y ponían las patatas directamente sobre la fuente de horno.  Yo prefiero freirlas un poco antes para que no se queden crudas.  Se escurren bien, y se colocan en una fuente de horno haciendo una cama al solomillo.

Y se vuelve a aprovechar la sartén (quitando algo de aceite ahora), para sofreir los ajos en láminas y las cáscaras de limón.  

Se salpimentan los solomillos, se colocan encima de las patatas y se vierte por encima el aceite con los ajos y el limón.  Se pone una nuez de mantequilla encima de cada solomillo Se espolvorean las patatas con un poco de romero (o mejor, se pone una ramita de romero, si tenéis, a cada lado de la fuente de horno;  pero yo hoy no tenía romero fresco).  

Se baja el horno a 130º, se mete la bandeja con los solomillos y se dejan entre 25  y 35 minutos, según os guste la carne más o menos hecha.  Los míos estuvieron 25 minutos.

Se saca la fuente del horno y se envuelve cada solomillo en papel de plata para que reposen.  Se retiran las patatas (yo las pasé a otra fuente de horno, para poder mantenerlas calentitas a horno muy bajo hasta la comida).  Se tuestan las dos cucharadas de harina en una sartén, sin nada de grasa y sin dejar que se queme (hay que retirarla del fuego cuando empieza a estar marrón).  Se coloca la fuente de horno con el jugo que ha soltado la carne al asarse en el fuego, fuerte, y se echan las dos cucharadas de harina tostada.  Se les da un par de vueltas y se vierte entonces la copita de brandy.  Se flambea, y cuando se haya apagado la llama se añade el medio litro de caldo (que se puede hacer con pastilla) y un par de cucharaditas de mostaza (la que os guste más, yo usé mostaza Louit al estragón).  Se deja reducir un poco, se rectifica de sal y pimienta y se cuela la salsa a un cazo para poder calentarla bien justo antes de servir.  Hijas (e hijos también, ¡que en casa guisa todo el mundo!):  lo de flambear “asusta” un poco al principio, pero en cuanto acercáis un poco una cerilla encendida o un mechero a la fuente se prende el brandy y luego sólo hay que dejar que se consuma el alcohol para que se apague.  ¡No pasa nada!

Se pueden sacar los solomillos enteros a la mesa, o cortados en filetes de un dedo de ancho.  Se acompañan con las patatas y la salsa bien caliente.  Puse también de acompañamiento unos champiñones que tenía en la nevera.  Aunque parezca que hay muchos pasos, es una receta fácil de hacer.  ¡Y está buenísimo!