Consomé

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Esta semana tenía que vaciar un poco el congelador, que dentro de nada vuelve a llegar la carne de Campocerrado y hay que hacerle sitio.  Tenía todavía unos morcillos y unos huesos del último envío, y con el fresquito que está haciendo apetecía preparar un consomé.  Y unas croquetas y una empanada con la carne del morcillo cocida, pero esto queda para otra receta.

Siempre lo había preparado con una receta que no me gustaba demasiado, porque no quedaba el caldo tan oscurito como quería.  Hasta que me topé con este video de David de Jorge en el que explica el truco definitivo:   partir cebollas por la mitad y ponerlas a tostar en una sartén, sin aceite ni nada, hasta que ennegrezcan completamente.  ¡EL TRUCO!  

La última vez que lo he hecho no tenía garbanzos ni gallina, pero aún así quedó buenísimo.  Y a mí no me gusta mucho ponerle hueso de jamón porque encuentro que le da demasiado sabor, pero si os gusta ponedle uno.

El puñado de garbanzos se puede poner a remojo el día anterior, o unas horas antes.  Pero no es necesario.

Vamos con la receta (la verdad es que no sé para qué escribo la receta, ¡si veis el vídeo os vais a enterar mucho mejor!).

INGREDIENTES:

  • 1 trozo de gallina
  • 1kg de morcillo
  • 2 huesos de ternera (y, si queréis, uno de jamón)
  • 2 puerros
  • 2 zanahorias
  • 2 nabos
  • 1 rama de apio
  • 3 cebollas
  • 1 cabeza de ajo
  • 1 puñado de garbanzos

 

MODO DE HACERLO:

Se pone en un cazo con abundante agua a fuego fuerte el morcillo, la gallina y los huesos, y se deja hervir.  

Mientras, se pelan las cebollas, se parten por la mitad y se ponen boca abajo en una sartén antiaherente sin aceite ni nada, hasta que se quemen.

 

Cuando empieza a hervir el agua salen todas las impurezas de la carne. 

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Se cuelan entonces las carnes, se lavan y se vuelven a poner en una cazuela limpia con agua nueva, las verduras, los garbanzos y las cebollas ennegrecidas.  Se vuelve a poner al fuego, un poco más fuerte al principio para arrancar el hervor y a fuego muy lento luego.  Hay que dejarlo hervir así, despacito, tres horas.  Como veis, el agua llega casi hasta el borde de la cacerola.

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Al cabo de las tres horas se retira del fuego.  Con una espumadera se retiran las verduras y las carnes.  Y se cuela el caldo pero sin volcar la cazuela sobre el colador, sino a base de cucharón.  Así se evita que se quede el caldo turbio.  En el colador se puede poner un trapo de cocina humedecido para quitar mejor las impurezas.

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Se deja reposar hasta el día siguiente por ejemplo.

Se forma una capa de grasa por encima, que hay que quitar con mucho cuidado, con una cuchara grande o mejor con una espumadera.  Veréis que debajo de la grasa el consomé está como gelatina.  Se pone a fuego medio el caldo y se rectifica de sal cuando hierve.  

Se puede servir poniendo en el fondo el plato o la taza trocitos de la carne y de la gallina, huevo duro, jamón picado…  Y si os gusta el jerez, un chorrito de jerez le va de lujo.

Y, como os he dicho, con el resto de la carne salen unas croquetas o una empanada buenísimas…  Las verduras también se pueden aprovechar en el relleno de la empanada, por ejemplo.  Y los garbanzos fritos con unos huevos fritos y salsa de tomate están riquísimos.

Aunque parezca muy largo de hacer, es fácil, porque se puede “abandonar” mientras cuece el caldo.  ¡Animaos a hacerlo!

 

 

 

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Mousse de mascarpone

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Juan tiene una tía, Maribel, que es muy generosa.  Aparte de acordarse siempre de los cumpleaños y santos de los más pequeños y de comprarles unos regalos estupendos, y de sus cartas a los Reyes Magos que son la pera, nos invita a los mayores a comer a sitios buenísimos un par de veces al año.  Son unas comidas que disfruto mucho, por la compañía y por la calidad de los sitios que elige.  En el último pedí una mousse de queso que estaba buenísima, y decidí que tenía que replicarla.  Estaba servida en un vasito, con galleta molida por encima (no debajo del queso, con lo que se había mantenido crujiente) y frutos rojos.  La hice un par de veces, y mi hija Sol la preparó un día para llevarla a una cena con amigos.  Pero…  en vez de frutos rojos la adornó con hilos de dulce de leche por encima, y estaba riquísimo.

El fin de semana pasado hice tiramisú y me sobró mascarpone.  Y esta semana he repetido la mousse de queso aprovechado el mascarpone en vez del queso de untar que suelo utilizar.  

Lo más pesado de esta receta es montar las claras y la nata.  Pero aparte de esto no tiene ninguna dificultad.  Va la receta:

INGREDIENTES:

  • 250 g de queso de untar o de mascarpone, a temperatura ambiente
  • 500 ml de nata
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 huevos

Para adornar:  un par de galletas tipo Digestive y frutos rojos o un par de cucharadas de dulce de leche

MODO DE HACERLO:

Se separan las claras de las yemas.  Se montan las claras a punto de nieve.

Después se monta la nata.

Se baten las yemas con el azúcar.  Se añade el queso y se sigue batiendo.

Se añade a esta mezcla la nata montada, batiendo con movimientos envolventes para que no se baje la nata.  Y, de la misma manera, se añaden por ultimo las claras.

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Se reparte la mousse en vasitos y se mete en la nevera.

Antes de servir, se adorna con galletas tipo Digestive molidas.  Por encima se puede poner algún fruto rojo (grosellas, frambuesas, arándanos…)  o, como hice yo copiando a Sol, dulce de leche.  Para esto hay que calentar el dulce de leche unos 20 segundos en el microondas, pues si no es demasiado espeso para adornar nada.

Tarta de crêpes y mousse de chocolate

IMG_20190203_101022_965El sábado pasado quería hacer mousse de chocolate de postre.  Pero a la vez era la Candelaria, y ya he contado en alguna ocasión que, siguiendo la tradición francesa, en casa hacemos crêpes todos los años para celebrar esta fiesta.  Se me ocurrió que podía juntar las dos, y montar una tarta milhojas de crêpes y mousse.  Dicho y hecho.  Preparé primero la masa de crêpes (en su versión de huevos + mantequilla), para que diera tiempo a dejarla reposar un par de horas.  Hice luego la mousse de chocolate, y la dejé fuera de la nevera para que fuera fácil untarla.  Al finalizar el tiempo de reposo hice las crêpes en una sartén de unos 22 cm de diámetro para acabar montando la tarta alternando una capa de crêpes y una de mousse.  En un momento dado me pareció que iba a ser muy pesada sólo con chocolate, y unté la capa del medio de mermelada de fresa.  Estaba bueno, pero era más incómodo cortarla porque las capas de crêpe se escurrían hacia los lados justo por la capa de mermelada de fresa.

Aunque tenga dos preparaciones distintas antes de montar la tarta, es fácil.

Va la receta:

INGREDIENTES:

Para las crêpes:

  • 180 gr. de harina
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 4 huevos enteros + 2 yemas (ó 4 huevos enteros y 30 g de mantequilla derretida)
  • 340 ml. leche
  • Mantequilla para la sartén

Para la mousse de chocolate:

  • 300 gr de chocolate negro 
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 175 gr de mantequilla

MODO DE HACERLO:

Se prepara primero la masa de crêpes:  se tamiza la harina en un cuenco, se le mezcla el azúcar y la pizca de sal y se hace un agujero en el centro.  En este agujero se vierten los huevos batidos y la mantequilla derretida, y se va removiendo para ir incorporando los ingredientes sólidos a lo líquidos poco a poco (así se evita que salgan grumos).  Cuando está todo bien incorporado se añade la leche y se mezcla bien.  Si quedan grumos se pueden quitar batiendo la masa con una batidora (a baja velocidad para no llenar la masa de aire), y se deja en reposo unas dos horas (si no os da tiempo a tanto reposo, dejadla por lo menos 30 minutos).

Durante el reposo se prepara la mousse de chocolate.  Se empieza derritiendo el chocolate en onzas y la mantequilla, en un cazo al baño María.  Mientras se derrite el chocolate, se separan las claras de las yemas, se montan las primeras a punto de nieve y se baten las segundas con el azúcar.  Cuando el chocolate y la mantequilla están bien derretidos se remueve la mezcla, se deja templar unos minutos y se va añadiendo a las yemas con azúcar poco a poco, en un hilito, para que no se cuajen las yemas.  Cuando está todo incorporado, se añaden las claras a punto de nieve y se mezclan con unas varillas suavemente y con movimientos envolventes para que las claras no pierdan aire.  Se deja fuera de la nevera para que sea fácil untar las capas.

Pasado el tiempo de reposo se unta una sartén con mantequilla, y cuando esté caliente (pero sin que se llegue a quemar la mantequilla) se vierte con un cazo un poco de masa de crêpe.  Se empieza por el centro, y rápidamente se va moviendo la sarten hacia arriba y hacia abajo girándola a la vez, para que se extienda la masa por toda la superficie de la misma.  Esto, obviamente, se hace en el aire.  Se vuelve a poner la sartén en el fuego (en el número 7 sobre 9, en mi cocina).  Cuando se empieza a levantar el borde de la crêpe se le da la vuelta (en el aire, o si no os atrevéis con una espátula o con la mano).  Cuando se dore también por el otro lado, se retira a un plato, y vuelta a empezar.  Con esta cantidad de masa, y este tamaño de sartén, salieron 12 crêpes.  Para la tarta usé 9, y el resto…  volaron.

Montar la tarta alternando una crêpe y una capa de mousse. 

Hay que tener cuidado de poner bien las crêpes unas encima de otras para que quede bonito. Y, si queréis, ponedle una capa de mermelada en medio; está muy rico con fresa, frambuesa…  alguna un poco ácida como contraste al dulzor del chocolate.

P1140307Se decora con azúcar glass, o con frutos rojos, o virutas de chocolate…

Champiñones rellenos de jamón serrano

Es una receta fácil, sobre todo si tenéis un resto de bechamel muerto de risa en la nevera. Lo más pesado es limpiar los champiñones para no encontraros arenita cuando los comáis. Hay que elegir champiñones grandes, por supuesto. unos cuatro o cinco por persona no está mal, aunque mi marido dijo que se abría tomado más (¡depende del hambre que tengáis!).

p1140292Menuda foto mala he hecho, para variar, ¡totalmente desenfocada!  Tendré que repetir receta otro día, a ver si puedo colgar una mejor…

Hoy toca receta salada otra vez.  Es muy fácil, lo más pesado es limpiar los champiñones.   He calculado 5 champiñones grandes por persona (para rellenarlos hay que comprarlos grandecitos, claro) , aunque mi marido ha dicho que habría tomado más porque se había quedado con hambre.  Los hemos tomado de cena, acompañados por una ensalada.

He usado el jamón serrano que venden ya cortado en taquitos pequeños, pero también podéis picar lonchas de jamón serrano, si tenéis.  A mí no me gusta rehogar mucho el jamón serrano, me parece que queda seco y se le sube mucho el punto de sal. Así que he cambiado la receta original, donde se rehogaba el jamón con la cebolla y el ajo, y lo he añadido encima de los champiñones al final. Si os gusta más, podéis rehogarlo todo junto.  Va la receta:

INGREDIENTES:

  • 4 ó 5 champiñones grandes por persona
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 50 g de jamón serrano picado
  • 1/2 l de bechamel
  • Queso rallado para gratinar
  • Sal, perejil picado y aceite

 

MODO DE HACERLO:

Si no tenéis un resto de bechamel, empezad por prepararla y reservarla. Tenéis la receta aquí.

Limpiar bien los champiñones. No hay que lavarlos mucho tiempo, sino pasarlos rápido por agua fría limpiando la arenita que tengan. Quitarles los pies y reservarlos.

Poner los champiñones en una fuente de horno. Yo los pinché por dentro con un tenedor, pero la verdad es que no sé si esto sirve realmente de algo o no, lo hice más por intuición que por otra cosa. Salarlos, rociarlos con un chorrito de aceite de oliva y meterlos al horno a 180º diez minutos.

Mientras están en el horno, picar los pies de los champiñones, la media cebolla y el diente de ajo. Pochar todo junto en una sartén con aceite de oliva, sal y un poco de perejil picado.

Sacar los champiñones del horno. Habrán soltado mucha agua que no aporta nada a la receta, os aconsejo que la quitéis. Encended el gratinador para que vaya cogiendo temperatura.

Rellenar los champiñones con la mezcla que habíamos preparado, poner por encima taquitos de jamón, cubrirlos con la bechamel (que tendrá que estar caliente, si estáis usando un resto podéis calentarlo en el microondas), espolvorear queso rallado por encima y meterlo a gratinar. El tiempo dependerá de los hornos, en el mío tardan 3 minutos pero siempre me quedo vigilando para que no se quemen.

Pasar a una fuente y… ¡a comer!

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Patatas rellenas de salmón

¡Feliz año a todos!

Hice esta receta antes de Navidad, pero entre unas cosas y otras no me había puesto a escribirla. Aunque parezca pesado de hacer, por tener que vaciar las patatas, es un plato bastante rápido y fácil. Con la patata que no se usa se puede hacer un puré de patata riquísimo. En esta ocasión el relleno ha sido salmón ahumado, pero se puede cambiar por jamón y queso, carne picada rehogada con un poco de cebollita, atún…

Sobre el salmón va una capa de bechamel. Aquí tenéis cómo hacerla, pero usad las cantidades que doy hoy.  No me enrollo más, va la receta.

INGREDIENTES:

  • Una patata mediana por persona
  • 1 loncha de salmón por patata
  • queso rallado

Para la bechamel:

  • 50 g de harina
  • 50 g de mantequilla (o de aceite de oliva)
  • 3/4 de litro de leche
  • Sal, pimienta y nuez moscada (opcionales éstas dos últimas)

 

MODO DE HACERLO:

Se lava las patatas con agua, se ponen en un cazo con agua y sal que las cubra y se dejan cocer, desde que hierve el agua, 20 minutos.

Mientras cuecen se prepara la bechamel. No tiene que quedar igual de espesa que para unas croquetas, pero tampoco líquida como si fuera una salsa.  Si veis que está demasiado espesa, podéis añadir un poco más de leche.  Y si está demasiado líquida hay dos opciones:  o dejarla cocer más tiempo para que al reducir espese, o espesarla con maicena diluida en un poco de leche fría.

Al cabo de los 20 minutos se sacan las patatas, se deja que se enfríen unos minutos y se vacían. Para ello, se les corta la tapa de arriba, y se van vaciando con un sacabolas si lo tenéis, y si no con una cucharita. Esta patata que quitamos la guardamos para hacer luego un puré. 

Se pone en el hueco una loncha de salmón (o media si la patata es pequeña), y se acaba de rellenar con bechamel. Se cubre con queso rallado y se mete a gratinar.

Si se prepara el plato con antelación, hay que calentar primero las patatas en el horno unos minutos y gratinarlas cuando estén ya calientes.

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Se pone en el hueco una loncha de salmón (o media si la patata es pequeña), y se acaba de rellenar con bechamel. Se cubre con queso rallado y se mete a gratinar.

Si se prepara el plato con antelación, hay que calentar primero las patatas en el horno unos minutos y gratinarlas cuando estén ya calientes.

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Solomillos de cerdo al membrillo

P1140186Hace un mes me regalaron un montón de membrillos, unos 10 ó 12 kilos.  Me hizo mucha ilusión:  en casa de mis abuelos había un árbol de membrillos en la huerta, y cuando estaban maduros siempre cogía unos cuantos para hacer membrillo casero, que estaba buenísimo.

El caso es que llegué a casa con un bolsón de membrillos y me tiré dos días haciendo dulce y mermelada.  Una de las “tacadas” de membrillo salió un poco amarga y decidí añadírsela a la salsa de unos solomillos de cerdo que iba a preparar.  El membrillo desaparece, y el resultado es una salsa dulce muy rica, tanto que obtuve el beneplácito familiar para publicar la receta.  Como siempre, los ingredientes son para unas 12 ó 14 personas, pero no tenéis más que dividir por dos, o por cuatro, para adaptarlo a vuestras circunstancias.

INGREDIENTES:

  • 4 solomillos de cerdo grandecitos
  • 1 cebolla grande y un diente de ajo
  • 1 cucharada colmada de harina
  • 400 g de dulce de membrillo
  • 1 copa de vino dulce (Pedro Ximénez por ejemplo)
  • 1/2 litro de caldo de carne
  • 100 g de frutos secos:  ciruelas pasas sin hueso, orejones de albaricoque, pasas, arándanos…  lo que os guste más (y si no os gustan, pues no le pongáis nada)
  • 50 g de piñones
  • Sal, pimienta negra y aceite

MODO DE HACERLO:

Salpimentar los solomillos, y sellarlos en una olla con un poco de aceite de oliva.  Reservar.

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En la misma olla, pochar la cebolla en juliana y el diente de ajo picado con una pizca de sal.  Cuando esté transparente, se añade la harina, se rehoga un poco y se añade el vino subiendo el fuego para que se evapore el alcohol (¡y vigilando para que no se os pegue, que lleva azúcar!).  Se añade el caldo de carne, el membrillo en trozos, los frutos secos y los solomillos reservados. 

Se tapa la olla, y se deja cocer a fuego lento hasta que al pinchar la carne con una aguja (yo lo hago con una de hacer punto que tengo reservada para estos menesteres, pero podéis usar un palo de brocheta por ejemplo), ésta entre y salga sin oponer ninguna resistencia.  La carne de cerdo no tarda mucho en hacerse, en unos 20 ó 25 minutos estará hecha.  

Se tuestan los piñones en una sartén sin aceite, moviéndolos para que no se quemen, y se añaden a la olla en el último minuto, cuando ya están en su punto los solomillos.

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Se saca los solomillos y se lonchean para servir.   Si la salsa ha quedado demasiado líquida, se puede espesar con maicena normal o  maicena expres.

Se puede acompañar con un puré de patata, con patatas fritas, con couscous…  O con una buena ensalada.

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Rabo de toro

P1140206   Esta receta se puede hacer en olla a presión o en una cazuela normal.  Con la primera opción, el rabo de toro estará hecho en unos 50-60 minutos.  En cazuela, 3 horas.  Si tengo tiempo, prefiero la segunda opción:  pongo el guiso a fuego lento, lo abandono y mientras me dedico a hacer otras cosas.  Lo más trabajoso (pero tampoco es para tanto), es el principio de la receta:  enharinar y sellar los trozos de rabo, y cortar y pochar las verduras.  A partir de ahí, lo dicho:  se abandona el guiso (aunque hay que vigilarlo para que no se pegue una o dos veces a partir de la primera hora y media de cocción) y se puede aprovechar para preparar un acompañamiento, el postre…

  Este fin de semana éramos muchos para comer y Juan compró 4 kilos de rabo de toro.  ¡Casi no me caben en la cazuela!  Pero os voy a dar las cantidades para hacer la mitad.  Con los 4 kilos comimos 14 personas, y sobraron unos cuantos trozos para el día siguiente.

  El rabo de toro queda buenísimo de un día para otro, sólo tenéis que tener cuidado de que no se pegue al recalentarlo, y pasar la salsa en el último momento.

Va la receta:

INGREDIENTES:

  • 2 kg +/- de rabo de toro en trozos
  • 1 cebolla grande
  • 1 diente de ajo
  • 2 zanahorias
  • 1/2 pimiento verde y 1/2 pimiento rojo
  • 2 tomates
  • 1 botella de vino tinto (750 cl)
  • 1/2 litro de caldo de carne (se puede hacer con una pastilla)
  • 2 hojas de laurel
  • unos granos de pimienta negra (4 ó 5)
  • harina para rebozar los trozos de rabo de toro
  • Aceite y sal

MODO DE HACERLO:

Se sala el rabo de toro, se pasan los trozos por harina y se sacude el sobrante. 

Se pica la cebolla y el ajo, se corta el pimiento y el tomate en cuadraditos y la cebolla en rodajas. 

Se cubre el fondo de la olla donde se vaya a preparar el guiso con aceite de oliva y, cuando esté caliente, se fríe el rabo de toro lo justo para que queden doraditos los trozos por fuera.  Se reservan.

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En el mismo aceite, bajando el fuego, se pocha durante unos 10 minutos la cebolla, el ajo, el pimiento y la zanahoria, ligeramente salados.

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Al cabo de este tiempo se añade el tomate, y se deja unos 5 minutos más.  Es el momento de añadir el vino, subiendo el fuego.  Hay que dejarlo unos 5 ó 10 minutos hirviendo para que se reduzca a la mitad más o menos. 

 Se añade el caldo, el laurel y la pimienta, y los trozos de rabo de toro.  En cuanto vuelve a empezar a hervir, se baja el fuego para que se haga a fuego lento con la cacerola tapada. 

Para que os hagáis una idea, lo puse primero a tope (en el 9), luego lo bajé al 5, y cuando llevaba una hora y media lo baje más aún, al 4.  Como os he dicho, 3 horas de cocción, hasta que se separe muy fácilmente la carne del hueso.

Para servirlo, se sacan los trozos de carne de la salsa a una fuente, se pasa la salsa por un pasapurés (manía personal:  no me gusta pasar las salsas por la batidora porque me parece que quedan demasiado emulsionadas y con un color distinto).  Si ha quedado muy líquida, se espesa poniéndola a reducir a fuego fuerte, o con un poco de maicena (previamente diluida en un dedo de agua fría, se echa en la olla cuando hierve la salsa y se remueve para evitar que salgan grumos).  Si espesáis la salsa poniéndola a reducir, meted un momento los trozos de carne dentro otra vez para que se templen. 

Se sirve el rabo de toro en una fuente napado con la salsa.  El resto de salsa se sirve en una salsera.

Y como acompañamiento, unas patatas fritas son perfectas.  ¡Siempre sale bien!