Tronco de chocolate

P1120373¡El cumpleaños de Rosario está siendo como las bodas de Camacho!  Lo hemos vuelto a celebrar hoy, porque han venido a comer los casados con los nietos.  No sabía qué tarta hacerle hoy.  De repente me he acordado de que en uno de sus libros de cocina Rosario había marcado un brazo de gitano y que lleva algún tiempo preguntándome cuándo lo podíamos hacer.  Pero me he puesto a ello un poco tarde, y ya no me daba tiempo a hacer la crema pastelera (¡y tampoco tenía natillas, Consuelo!).  Por lo que lo he reconvertido en tronco de chocolate.   Han salido dos, unos grande y otro pequeño.  Aunque por fuera tenían chocolate los dos, he rellenado el grande con mermelada de fresa y el pequeño con dulce de leche.

Va la receta:

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:

  • 6 huevos
  • 150 gr de azúcar
  • 150 gr de harina
  • un pellizco de sal

Para la cobertura de chocolate:

  • 200 ml de nata líquida
  • 200 gr de chocolate negro

Para el relleno:

  • Un bote de mermelada, o dulce de leche, o nata montada, o crema…

MODO DE HACERLO:

Se empieza preparando el bizcocho:  Se precalienta el horno a 200º.  Se separan las claras de las yemas.  Se montan las claras a punto de nieve.  Se montan también las yemas con el azúcar y el pellizco de sal hasta conseguir que suba un poco y quede una cremita amarilla. Se mezcla a esta crema las claras a punto de nieve (se puede hacer con las varillas también, pero con una velocidad menor).  

Finalmente, se va tamizando la harina con un colador y se mezcla con la masa anterior, esta vez con un batidor de varillas manual.

Se vierte la masa en una fuente de horno cubierta con papel para horno.  no tiene que quedar una capa muy gorda.  Se deja 10 minutos, bajando el horno a 180º.

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Mientras está el bizcocho en el horno se humedece un trapo escurriéndolo bien de agua.  Se extiende  en una mesa y se espolvorea azúcar por encima para que no se pegue luego el bizcocho al trapo.  Pasados los 10 minutos se saca el bizcocho del horno y se vuelca sobre el trapo con cuidado.  Se quita el papel, se enrolla con el trapo, y se deja reposar el rulo hasta que se enfríe, una hora u hora y media.

Se aprovecha para hacer la cobertura.  Se pone la nata líquida en un cazo al fuego, y se retira en cuanto empieza a hervir.  Se le añade entonces el chocolate troceado para que se derrita, dando vueltas para que se incorpore bien a la nata.

Cuando se enfría el bizcocho se desenrolla, se extiende el relleno y se vuelve a enrollar, ayudándose del trapo.  Se corta un centímetro de cada extremo para que queden uniformes.

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Lo perfecto sería ponerlo entonces en una rejilla encima de una bandeja, y volcar la cobertura por encima para que se cubra por completo y poder recuperar el chocolate sobrante en la bandeja.  Pero si no se tiene rejilla disponible, como yo hoy, se va cubriendo con el chocolate por todas partes con la ayuda de una espátula.  

Se marcan rayas con un tenedor.  Y se puede adornar espolvoreando azúcar glace por encima, o con unas fresas, frambuesas…

A la mitad de la familia le ha gustado más el de fresa, a la otra mitad el de dulce de leche…  y a Maquita, nuestra nieta mayor…  ¡las frambuesas!

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Pavo asado con puré de manzanas

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Este año ha sido la primera vez que he preparado yo la comida de Navidad.  Éramos casi 30, y el primer stress fue saber cuánto pavo tenía que comprar.  Gracias a uno de los dependientes del supermercado, que nos orientó sobre los kilos de pavo que compró él el año pasado para su familia, calculamos Juan y yo que con un pavo de 6 kilos y medio y unas pechugas que compramos aparte habría suficiente.

Segundo stress:  mi madre lleva más de 30 años preparando el pavo en Navidad, y antes que ella mi abuela (la receta original es suya).  Imposible superarlas, pues.  Pero por lo menos, Dios mío, ¡que no lo queme, ni lo deje crudo!

Tercer stress (éste, de Juan): “El pavo no te cabe en el horno”.   El carnicero lo tranquilizó: “¿Es un horno normal?, no se preocupe” y ¡zas!, le cortó la punta de las patas.  “Ahora ya sí le cabe”.

Con todos los ingredientes me puse manos a la obra el sábado por la mañana.  Con más miedo que vergüenza.  Y con la inestimable ayuda de mi cuñada María – que me dio buenos consejos sobre los tiempos de asado y  qué hacer si se me quedaba crudo- y de mi madre, que me contó los cambios que había hecho ella a la receta original.  Salió muy bueno.  

Copio casi literalmente la receta de mi abuela, “casi” porque hice algunas cosas distintas, después de oir los consejos de mi madre y de María.

INGREDIENTES:

  • 1 pavo limpio para asar
  • una bolsita de ciruelas pasas sin hueso
  • 2 manzanas reineta
  • 2 ó 3 cebollas
  • 1 vasito de jerez
  • 200 gr de mantequilla, + unos 20 gr más
  • 3 ó 4 cucharadas de aceite frito

Para el puré de manzanas:

  • 8 manzanas reineta
  • 1  vaso de azúcar
  • 1 vaso y medio de agua

 

MODO DE HACERLO:

Calculo una hora por kilo o tal vez un poco menos si el pavo es muy grande.  Mi madre escribió “6 kilos=4 horas”,  en la receta, y es el tiempo que lo he tenido yo en el horno. 

Salarlo por dentro y meterle un buen trozo de mantequilla (200 gr ), manzanas reinetas en trozos (sin pelar) y ciruelas pasas  (un puñado).

Salarlo por fuera y untarlo todo con mantequilla (con los 20 gr extras).  

 Bañar bien el pavo con aceite frito (yo lo he hecho con aceite de freir patatas; pero si no, se puede bañar con aceite de oliva por las buenas) y ponerlo en una fuente de horno.  Verter medio vaso de agua en la fuente y meter al horno al principio fuerte (220 º);  bajarlo a 180º al cabo de una hora más o menos.

Ir bañando el pavo de vez en cuando con su salsa, durante todo el tiempo de asado.  Al cabo de unas dos horas, añadir las cebollas peladas y partidas en pedazos a la fuente del horno, junto con el resto de ciruelas de la bolsa.

Cuando el pavo está muy dorado por fuera, cubrirlo bien con papel de aluminio.  A las 3 horas, volver a bajar un poco el horno (a 160º).  Se sabe que está hecho cuando al pincharlo con una aguja en el muslo sale juguito blanco.  Cuando está hecho, pero antes de sacarlo, se rocía con el vasito de jerez (“de jerez bueno”, escribía mi abuela).

Se saca el pavo del  horno y se espera a que se enfríe un poco.  Se vacía del relleno para trincharlo.  Arovechar el relleno si se quiere (Aprovecho las ciruelas para pasarlas con la salsa, pero no aprovecho las manzanas).  Trincharlo en caliente es mucho más fácil que hacerlo en frío .  Se cortan en filetes tanto las pechugas como las patas (aunque obviamente los filetes de pata son mucho más pequeños).

Poner la fuente de horno en el fuego para desglasarla, añadiéndole un poco de agua hirviendo para ayudar a rebañar bien la grasa pegada a la fuente del horno. Quitar la cebolla y las ciruelas, colar la salsa para quitarle impurezas y pasar por un pasapurés las ciruelas y las cebollas (y añadirlas a la salsa, claro).  

  Para el puré de manzanas, pelar y cortar las manzanas en cuartos y ponerlas a cocer 10 minutos (desde que empieza a hervir) con el vaso de azúcar y el vaso y medio de agua.  Pasar por un pasapurés.  Servir caliente.

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Esta vez las fotos no son mías, eso que salís ganando, ¡jajaja!   Se me olvidó ir haciendo fotos…  La del pavo es de la página “cocinas del mundo” de actualidadviajes.com (pero vamos, que mi pavo era igualito a éste), y la del puré de manzana de freeimages.com.

Después asé las pechugas que compré aparte, con la misma receta (salar, embadurnar de mantequilla, rociar con aceite).  Pero esta vez puse las cebollas y las ciruelas desde el principio, hice una cama para las pechugas con manzana y ciruelas y las regué con el jerez a la media hora de estar en el horno.  Las tuve una hora, a 180 º, y salieron muy buenas y jugosas.