Sachertorte

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Siempre he querido ir a Viena.  Cuando nos casamos, Juan y yo hicimos el viaje de novios en coche por Europa, y no pudimos llegar hasta allí, estaba demasiado lejos y no nos quedaban muchos días;  en Salzburgo tuvimos que emprender el viaje de vuelta.  Juan me dijo entonces que iríamos cuando cumpliéramos 10 años de casados.  Pero en lugar de a Viena fuimos a Campoamor, provincia de Alicante.  Teníamos ya 7 hijos, y la economía familiar no permitía muchos excesos.  Años más tarde una tía de Juan que sabía la historia nos invitó a Viena.  Pero organizó el viaje el fin de semana que hacían la Primera Comunión los hijos de mi hermana Mónica.  Mónica vivía entonces en Rumanía (se acaba de mudar a Letonia), y sus tres hijos hacían la primera comunión a la vez.  Así que en vez de a Viena nos fuimos a  Bucarest.   Y sigo sin conocer Viena, y por lo tanto ignoro cómo sabe la auténtica Sachertorte.  A lo mejor la tarta de esta receta no es como la auténtica;  pero no importa, porque esta está buenísima.  Es un poco laboriosa, pero que no os dé miedo a hacerla porque no es difícil.  Va la receta:

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:

  • 200 gr de chocolate negro
  • 8 yemas de huevo y 10 claras
  • 125 gr de azúcar
  • 125 gr de mantequilla
  • 125 gr de harina
  • unos 150 gr de mermelada de albaricoque

Para el glaseado:

  • 150 gr de chocolate negro
  • 150 gr de azúcar glace
  • 250 gr de nata líquida
  • 1 yema de huevo

 

MODO DE HACERLO:

Encender el horno a 180º.

Derretir al baño María los 200 gr de chocolate negro con los 125 gr de mantequilla.  Por otro lado, separar las claras de las yemas y montar las claras a punto de nieve con las varillas eléctricas.  Si no tenéis varillas eléctricas se pueden montar a mano, pero entonces hacedlo en varias tandas porque si no os va a costar mucho.  Batir luego, con las varillas eléctricas también, las 8 yemas con los 125 gr de azúcar hasta que esté espumoso (montan un poco también y se quedan de un color amarillo claro).

Cuando el chocolate está derretido, dejarlo templar un poco y mezclarlo con las yemas, poco a poco primero para que las yemas no se cuajen.  Añadir la harina, y finalmente las claras a punto de nieve, con movimientos envolventes para que no se bajen.

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Untar un molde con mantequilla, verter la mezcla y meterlo al horno a 180º durante unos 40 minutos.  Para saber si el bizcocho está hecho, pincharlo en el centro con una aguja que tiene que salir limpia (si no, todavía le falta cocción a la tarta).  Sacar el molde del horno, y dejarlo enfriar antes de desmoldar.

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Mientras el bizcocho está en el horno, se prepara el glaseado.  Para ello, poner en un cazo pequeño la nata, el chocolate troceado y los 150 gr de azúcar glace.  Se deja hervir 5 minutos, se retira del fuego y se le incorpora poco a poco la yema, batida previamente.  Se vuelve a poner al fuego unos segundos hasta que espese un poco.  Se deja templar.

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Se desmolda el bizcocho, y con un cuchillo largo y afilado (como el de cortar jamón, por ejemplo), cortar la tarta por la mitad en dos discos.  Hay que intentar hacer el corte recto para que queden dos capas de la misma altura.

Se unta el disco inferior con la mermelada de albaricoque, se tapa con el otro disco y se pone la tarta encima de una rejilla (la del horno, por ejemplo), con una bandeja o un plato grande debajo para recoger el glaseado que caiga.

Entonces se vierte el glaseado de chocolate por encima de la tarta, procurando que se cubra bien por todos lados (se puede recoger el glaseado que ha caído y volver a echarlo por encima de la tarta).  Se puede alisar la superficie con una espátula.

Se pasa con cuidado a la fuente de servir (yo utilizo unas espátulas de postres, que son muy largas).  Se mete en la nevera, y se saca una media hora antes de servir.

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Se puede tener la tarta montada desde la víspera, pero hay que procurar hacer el glaseado el mismo día.

A veces la hago con mermelada de frambuesa, o de fresa, o de frutos rojos en vez de albaricoque, y también está muy buena.  ¡Probad a hacerla!

Crumble de manzana

p1110961El viernes celebramos el santo de Rosario y el cumpleaños de María.  Ya he contado en alguna entrada que en casa hay una norma:  los que cumplen años o celebran santo eligen comida y postre.  Como esta vez son dos juntas, y además son las pequeñas, llevan días eligiendo platos.  Uno de ellos es éste crumble de manzana que hemos tomado hoy de postre.  María me ha ayudado a quitar el corazón a las manzanas (le encanta usar el aparatito que tengo para hacerlo), y Rosario las ha partido.  Normalmente las parto en trozos, pero Rosario las ha partido hoy en rodajas gordas.  La forma no importa mucho.  Les ha encantado;  Javi incluso ha sugerido instaurar el “mes del crumble”, cambiando la fruta cada día.  La verdad es que se puede hacer con fresas, frutas del bosque, pera, añadirle pasas y piñones a la manzana, mezclar manzana con frambuesas (éste nos lo dio un día Ana, una amiga nuestra, y estaba buenísimo), en algún libro he visto un crumble de plátano,  y en una página web uno de pimiento con romero…  ¡La imaginación al poder!  Vamos con la receta:  

INGREDIENTES:

  • 4 ó 5 manzanas
  • 150 gr de harina
  • 100 gr de mantequilla blanda
  • 200 gr de azúcar

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MODO DE HACERLO:

Se mezcla en un bol, a mano y sin amasar, con la punta de los dedos, los 150 gr de harina con los 100 de mantequilla blanda y 100 gr de azúcar.  Tiene que quedar como una arena gorda.  Se mete a la nevera 10 minutos.

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Se enciende el horno, para precalentarlo, a 180 º.

Mientras, se prepara la manzana:  se pela, y se corta en trozos.  Se ponen en una fuente de horno y se espolvorea con los 100 gr de azúcar restantes.

A los 10 minutos, se saca la harina de la nevera y se cubre con ella la manzana.

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Se mete al horno unos 35 minutos, hasta que esté dorado (hoy lo he tenido que sacar un poco antes de que se quedara bien dorado, porque era tarde e íbamos a comer ya).  Se come caliente, y se puede acompañar con nata líquida, con salsa de fresa, con helado de vainilla…

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Para variar, mis fotos no son muy buenas…  ¡pero el crumble sí lo es!

 

Mousse de dulce de leche

p1110926Este postre me lo pidió “Juan hijo”: se quejó de que el año pasado no se lo había dado ni una sola vez.  Así que empecé la temporada de postres de los domingos con esta mousse.  Es muy fácil y muy rica.  A veces la uso para rellenar tarteletitas de chocolate, y el resultado es espectacular.  Otras veces la he usado como base para un helado de dulce de leche (añadiendo las claras cuando la heladera ya estaba en marcha), sale buenísimo también.  Aquí va la receta

INGREDIENTES:

  • Un bote grande de leche condensada
  • 4 huevos
  • un chorrito de nata líquida

MODO DE HACERLO:

En la olla a presión, se pone a cocer la leche condensada (media hora desde que empieza a salir el vapor de la olla).  Al cabo de la media hora, se deja enfriar la olla, se saca el bote de leche condensada y se deja enfriar una media hora antes de abrirlo.

Se separan las yemas de las claras, y se suben éstas a punto de nieve.  Se abre el bote de leche condensada cocida y se vierte en un bol, donde se mezcla con las 4 yemas y el chorrito de nata.  Lo hago con la batidora de varillas eléctrica (lo podéis hacer con las varillas manuales o con una lengua también, pero al principio costará más mezclarlo todo).

Se mezcla, lo último, con las claras a punto de nieve, con las varillas también para que no pierdan aire y quede la mousse espumosa (que eso es lo que quiere decir la palabra “mousse” en francés, espuma).  Se mete en la nevera un par de horas como mínimo.  

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Pochas con almejas

El otro día fui a un almacén de fruta que hay cerca de casa y aproveché para comprar algunas cosas que nunca encuentro en el supermercado, entre ellas unas pochas congeladas que están buenísimas.  Así que al fin de semana siguiente preparé unas pochas con almejas.  Seguí la receta de David de Jorge :

(http://blog.daviddejorge.com/2011/08/12/robinfood-pochas-guisadas-pochas-con-almejas/),

y salieron buenísimas.  Hice el doble de cantidad, porque ya sabéis que somos muchos.  Aquí va la receta, aunque en el blog Robinfood estará mucho mejor explicado.

INGREDIENTES:

  • 1kg y medio de pochas
  • 2 tomates
  • 2 cebolletas
  • 2 pimientos verdes italianos (los largos y finos)
  • 3 dientes de ajo
  • Agua, aceite y sal

Para las almejas:

  • 1 kg de almejas
  • 1 diente de ajo 
  • perejil
  • un vasito de vino blanco
  • aceite de oliva

MODO DE HACERLO:

Lo primero que hay que hacer es poner las almejas a remojo con abundante agua con sal, para que se limpien y no tengan arena.

En una cacerola, poner las pochas y cubrirlas de agua.  Añadir las verduras enteras (las cebolletas partidas por la mitad).  Añadir un chorro de aceite de oliva y un poco de sal.  Ponerlo a hervir a fuego lento, con la cacerola tapada.  Tardará una media hora en empezar a hervir.  A partir de ese momento, siempre a fuego lento, dejar que las pochas se hagan, por lo menos una media hora más.  Las mías necesitaron casi una hora, quizá por ser congeladas.  Hay que ir quitando la espuma que se forma en la superficie.

Cuando las pochas están hechas, se retira la verdura.  Los ajos se desechan, y se pasa por la batidora los tomates, los pimientos y las cebolletas con un poco de caldo.  Se incorpora este puré a la cazuela otra vez  y se deja cocer todo junto unos cinco minutos, rectificando de sal.

Por otro lado, se dora el diente de ajo picado en una sartén, y se añaden las almejas, el vaso de vino y el perejil.  Se espera a que se hayan abierto las almejas (las que queden cerradas o estén rotas se retiran), y se añaden a la cazuela de las pochas, donde se vuelve a dar un hervor a todo junto.

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¡Están riquísimas!  Para variar, se me ha olvidado hacer la foto del final del guiso.  Otra vez será…

 

Tortilla de patata

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¡¡UUUU!!!  ¡Tiene buena pinta!  ¡¡UUUUU!!  Esto acaba de decir Rosario al ver la foto que acabo de colgar en el blog.  Rosario estaba durmiendo, pero tiene pesadillas con una película que vio hace unos días y ha aparecido en el salón cuando estaba empezando a escribir esta entrada.  ¡Y me ha venido muy bien, porque no sabía cómo comenzarla!  Pero ahora se tiene que ir a la cama, que es tarde y mañana hay cole.

Las cantidades que doy son para una tortilla jugosa, no muy cuajada, que es como les gusta en casa.  Si os gusta más seca no tenéis más que añadirle un poco más de patata y cuajarla más.

Por supuesto, si no os gusta la cebolla no hace falta ponerla.  A mí me gusta la tortilla con cebolla, pero no encontrarme tiras largas de cebolla frita dentro.  Por eso la pico mucho:  da sabor, pero no la notas.

INGREDIENTES (para 1 tortilla):

  • 4 patatas grandes
  • 1/4 de cebolla
  • 5 huevos grandes
  • Aceite y sal

MODO DE HACERLO:

Pelar las patatas y partirlas en rodajas, con una mandolina o a mano.  Picar la cebolla muy fina. 

En una sartén grande, poner aceite abundante a calentar (lo pongo en el número 7 y medio del termostato, sobre 9).  Cuando el aceite está caliente, salar las patatas y echarlas a la sartén, junto con la cebolla.  Dejar que se vayan friendo, hasta que las patatas están blandas y las de abajo empiezan a tostarse.  No hace falta moverlas mucho si el aceite las cubre.  Cuando están fritas, sacarlas del aceite y ponerlas en un colador a escurrir.

Mientras, se baten muy bien los cinco huevos, con un pellizquito de sal por huevo.  Se mezclan las patatas ya escurridas.  

p1110894-copiaSe pone una sartén más pequeña al fuego (en el 7 esta vez), con un chorrito de aceite que cubra el fondo de la sartén.  Hay que esperar a que el aceite esté caliente, pues si no se pegará la tortilla.  Se vierte entonces la mezcla de huevo y patata en la sartén y se espera un minuto más o menos hasta que se cuaje por un lado.  Entonces, con la ayuda de un plato (cuyo diámetro sea superior al de la sartén, obviamente), se le da la vuelta (nunca me atrevo a hacerlo lanzándola al aire), y se pone otra vez en la sartén para que se cuaje del otro lado, pasando la espumadera por los bordes de la tortilla para que se sellen bien.  

Si hace falta, se vuelve a dar una o dos vueltas más para que se cierren bien los bordes (pero teniendo la precaución de usar un plato limpio).

Si hacéis varias tortillas, volved a poner un poco de aceite en el fondo de la sartén cada vez.

Y ya está.  ¡A ver si os sale bien!