Tortilla de patata

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¡¡UUUU!!!  ¡Tiene buena pinta!  ¡¡UUUUU!!  Esto acaba de decir Rosario al ver la foto que acabo de colgar en el blog.  Rosario estaba durmiendo, pero tiene pesadillas con una película que vio hace unos días y ha aparecido en el salón cuando estaba empezando a escribir esta entrada.  ¡Y me ha venido muy bien, porque no sabía cómo comenzarla!  Pero ahora se tiene que ir a la cama, que es tarde y mañana hay cole.

Las cantidades que doy son para una tortilla jugosa, no muy cuajada, que es como les gusta en casa.  Si os gusta más seca no tenéis más que añadirle un poco más de patata y cuajarla más.

Por supuesto, si no os gusta la cebolla no hace falta ponerla.  A mí me gusta la tortilla con cebolla, pero no encontrarme tiras largas de cebolla frita dentro.  Por eso la pico mucho:  da sabor, pero no la notas.

INGREDIENTES (para 1 tortilla):

  • 4 patatas grandes
  • 1/4 de cebolla
  • 5 huevos grandes
  • Aceite y sal

MODO DE HACERLO:

Pelar las patatas y partirlas en rodajas, con una mandolina o a mano.  Picar la cebolla muy fina. 

En una sartén grande, poner aceite abundante a calentar (lo pongo en el número 7 y medio del termostato, sobre 9).  Cuando el aceite está caliente, salar las patatas y echarlas a la sartén, junto con la cebolla.  Dejar que se vayan friendo, hasta que las patatas están blandas y las de abajo empiezan a tostarse.  No hace falta moverlas mucho si el aceite las cubre.  Cuando están fritas, sacarlas del aceite y ponerlas en un colador a escurrir.

Mientras, se baten muy bien los cinco huevos, con un pellizquito de sal por huevo.  Se mezclan las patatas ya escurridas.  

p1110894-copiaSe pone una sartén más pequeña al fuego (en el 7 esta vez), con un chorrito de aceite que cubra el fondo de la sartén.  Hay que esperar a que el aceite esté caliente, pues si no se pegará la tortilla.  Se vierte entonces la mezcla de huevo y patata en la sartén y se espera un minuto más o menos hasta que se cuaje por un lado.  Entonces, con la ayuda de un plato (cuyo diámetro sea superior al de la sartén, obviamente), se le da la vuelta (nunca me atrevo a hacerlo lanzándola al aire), y se pone otra vez en la sartén para que se cuaje del otro lado, pasando la espumadera por los bordes de la tortilla para que se sellen bien.  

Si hace falta, se vuelve a dar una o dos vueltas más para que se cierren bien los bordes (pero teniendo la precaución de usar un plato limpio).

Si hacéis varias tortillas, volved a poner un poco de aceite en el fondo de la sartén cada vez.

Y ya está.  ¡A ver si os sale bien!

 

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Natillas

Hoy toca otra receta dulce, ¡ya lo siento Maca!  La hice en verano, un poco a ojo, para aprovechar las yemas que sobraron de una tarta de limón y de una de queso, y mis hijos me pidieron que escribiera bien las cantidades porque era “la receta de natillas definitiva” (José dixit).  Así que aquí van las cantidades para una familia numerosa.  Para menos gente, se pueden dividir las cantidades por dos.

INGREDIENTES:

  • 1 litro de leche, y un poco más para desleír la maicena
  • 6 yemas
  • 150 gr. de azúcar
  • 40 gr. de maicena
  • 2 ramas de canela

MODO DE HACERLO:

Por un lado, se baten los huevos, se añade un dedo de leche y la maicena.  Se mezcla todo bien hasta que la maicena esté bien incorporada y no tenga grumos.

Por otro lado, se pone la leche a cocer con el azúcar y las ramas de canela.  Cuando esté empezando a hervir (salen burbujitas alrededor del cazo), se separa del fuego.  Se deja infusionar unos minutos y se retiran las ramas de canela.

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Con un cucharón, se va echando leche caliente sobre la mezcla de yemas y maicena y se va removiendo.  Es importante hacerlo poco a poco para que las yemas no se cuajen.

natillas-2 Entonces se vuelca esta mezcla sobre el resto de la leche caliente y se vuelve a poner al fuego, suave: no tiene que voler a hervir.  Al principio, está muy líquido y hay espuma en la superficie de las natillas.  Hay que tener paciencia y no dejar de remover con una cuchara de madera.  Al cabo del rato la espuma desaparece, y las natillas habrán espesado.  Ése es el punto bueno.  Otro truco para saber cuándo están hechas es coger un poco de natillas en la cuchara de madera, y pasar el dedo:  si se mantiene una raya sin natillas están ya.  

Se vierten en un bol, se espera a que se enfríen un poco y se meten en la nevera.

En casa les gusta mucho la capa de natillas que se queda cuajada en la superficie cuando se meten en la nevera.  Pero si a vosotros no os gusta, no tenéis más que cubrirlas con papel film tocando la superficie.  Para servirlas, se espolvorean con canela, y se pueden acompañar con galletas María.  Ya siento que se me olvidó hacer la foto de las natillas acabadas.  Ya la colgaré la próxima vez que la haga.