Mousse de turrón

p1120129Sí, ya sé que ya “no pega” a estas alturas del mes de enero hablar de turrón.  Pero seguro que más de una vez se os ha quedado una tableta de turrón blando en la despensa;  a mí me suele pasar, porque en casa el turrón blando no es de los que más gustan.  Esta receta es muy fácil y rápida, y la mousse sale buenísima.  

La saqué de Internet, de este vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=B2yRuBoDCjo del canal “Recetas para tres”.  La primera vez que la hice quedó un poco líquida, a pesar de las horas de nevera y de las claras.  La segunda vez calenté la nata para que fuera más fácil deshacer el turrón y añadí dos hojas de gelatina para que quedara un poco más cuajada.  

Cuelgo la receta de esta segunda vez, porque la primera receta está muy bien explicada en el video.

INGREDIENTES:

  • 1 tableta de turrón blando
  • 3 huevos
  • 200 ml de nata líquida
  • 2 hojas de gelatina
  • almendras fileteadas para decorar

MODO DE HACERLO:

Separar las yemas de las claras, batir las yemas y montar las claras a punto de nieve. Calentar en el fuego la nata con el turrón, sin que llegue a hervir.   Remover para que se disuelva el turrón.  Mientras se calienta la nata, dejar las dos hojas de gelatina en remojo con agua fría unos 10 minutos.  

Cuando están blanditas, escurrirlas y meterlas en la nata caliente, remover un poco con una cuchara de madera hasta que se disuelvan del todo.  Mezclar todo con las yemas y batir con las varillas.

Finalmente, añadir las claras a punto de nieve y mezclar con movimientos envolventes para que no se bajen las claras.

Meter unas 4 horas en la nevera, y decorar con la almendra fileteada.  La almendra fileteada que compro no suele estar tostada.  Para tostarla, la pongo en una sartén al fuego, moviéndola sin parar para que no se quemen las almendras.  Hay que dejarlas enfriar antes de usarlas para decorar la mousse.

 

Mousse de dulce de leche

p1110926Este postre me lo pidió “Juan hijo”: se quejó de que el año pasado no se lo había dado ni una sola vez.  Así que empecé la temporada de postres de los domingos con esta mousse.  Es muy fácil y muy rica.  A veces la uso para rellenar tarteletitas de chocolate, y el resultado es espectacular.  Otras veces la he usado como base para un helado de dulce de leche (añadiendo las claras cuando la heladera ya estaba en marcha), sale buenísimo también.  Aquí va la receta

INGREDIENTES:

  • Un bote grande de leche condensada
  • 4 huevos
  • un chorrito de nata líquida

MODO DE HACERLO:

En la olla a presión, se pone a cocer la leche condensada (media hora desde que empieza a salir el vapor de la olla).  Al cabo de la media hora, se deja enfriar la olla, se saca el bote de leche condensada y se deja enfriar una media hora antes de abrirlo.

Se separan las yemas de las claras, y se suben éstas a punto de nieve.  Se abre el bote de leche condensada cocida y se vierte en un bol, donde se mezcla con las 4 yemas y el chorrito de nata.  Lo hago con la batidora de varillas eléctrica (lo podéis hacer con las varillas manuales o con una lengua también, pero al principio costará más mezclarlo todo).

Se mezcla, lo último, con las claras a punto de nieve, con las varillas también para que no pierdan aire y quede la mousse espumosa (que eso es lo que quiere decir la palabra “mousse” en francés, espuma).  Se mete en la nevera un par de horas como mínimo.  

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Mousse de chocolate negro

P1110310Esta vez sí, la original.  La de chocolate negro.  Es la primera receta que aprendí a hacer cuando era pequeña.  Es fácil de hacer, rápida y siempre triunfa.  Le gusta incluso a José, y a José no le gusta el chocolate.  Suelo hacer esta cantidad para 10 personas.  Pero más de una vez he multiplicado las cantidades por dos o por tres porque éramos muchos, y siempre sale bien.  Lo único que cambia es que cuando hago mucha cantidad monto las claras en varias tandas.  

Se hace exactamente igual que la de chocolate blanco que publiqué hace algunas entradas.  Y está mucho mejor de un día para otro, o por lo menos con unas cuantas horas de reposo en la nevera.

INGREDIENTES:

  • 300 gr de chocolate negro (uso Valor, que además es sin gluten)
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 175 gr de mantequilla

MODO DE HACERLO:

Se pone en un cazo al baño María el chocolate troceado con la mantequilla.  Es muy importante que el agua no hierva (lo suelo poner en el nº 4, sobre 9).  Tampoco hay que removerlo mucho, lo dejas en el fuego y te olvidas.  Un truco, si se quiere potenciar el sabor del chocolate:  añadir una cucharadita de café soluble.

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Mientras se derrite el chocolate, se separan las claras de las yemas.  Se baten las yemas con las 4 cucharadas de azúcar.  Por otro lado, se montan las claras a punto de nieve fuerte.  Se sabe el punto cuando al volcar el cuenco las claras no se caen. Mis hijos lo llaman “la prueba del algodón”.

Para entonces el chocolate y la mantequilla se habrán derretido.  Se le da unas vueltas con una cuchara de madera para mezclarlo todo bien y se separa del fuego.  Como se ha derretido al baño María no está muy caliente.  Se coge un poco del chocolate con un cucharón y se vierte poco a poco en las yemas, removiendo para que éstas no se cuajen.  Se mezcla entonces todo el chocolate con las yemas.  

Por último se añaden las claras, mezclando con la varilla de mano y movimientos envolventes para que las claras no se bajen demasiado y la mousse quede esponjosa.  Mi tía Rocío hablaba del “giro de muñeca”. Reconozco que, cuando era pequeña, me importaba un pimiento que hirviera el agua del baño María… cuando derretía el chocolate al baño María y no directamente en el fuego (¡así iba más rápido!).  Y para mezclar las claras usaba la batidora de varillas eléctrica…  ¡con las varillas de amasar!  Pero me salía buena la mousse de todos modos.

 

Se vierte en cuencos individuales, o en copas, o en un cuenco grande, y se mete en la nevera.  Se puede servir con nata montada, con palitos Mikado, adornado con granillo de chocolate, con fresas o frambuesas…  

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Mousse de chocolate blanco

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En septiembre me comprometí con mi familia a no repetir ningún plato en las comidas de los domingos.  ¡No sabía lo que hacía! Los platos salados los pienso con antelación, compro los ingredientes, miro cuánto tiempo voy a tardar en hacerlos…  No es tan grave, pues.  Pero con los postres soy más caótica:  hago lo que puedo con los ingredientes que tengo y el tiempo que me queda.  Y esto de no poder repetir es un problema: tengo cuatro o cinco recetas “de cabecera”, ésas que siempre salen bien, que gustan a todos y, sobre todo, son rápidas de preparar.   Pero precisamente por eso  ya las he hecho todas este año (aunque no las haya colgado en el blog, porque fue antes de empezarlo).  Ayer me pilló el toro: no me quedaba más que un cuarto de hora para hacer el postre, y no mucho tiempo tampoco para dejarlo enfriar en la nevera.  Mientras preparaba un asado me puse a pensar:  ¿una mousse de chocolate?  Sería repetir, no vale.  Pero…  ¿si en lugar de usar chocolate negro la hago con chocolate blanco?  ¿Qué tal quedaría?  Si no salía buena, siempre podría sacar de postre unas fresas que acababa de comprar.  A ver qué tal.  Manos a la obra.

INGREDIENTES:

  • 300 gr. de chocolate blanco
  • 150 gr. de mantequilla
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar

MODO DE HACERLO:

Se derrite el chocolate blanco con la mantequilla al baño María.  El agua no debe hervir en ningún momento, y hay que retirarlo del fuego en cuanto esté derretido para que no se corte.  Si pasara esto (que me ha sucedido alguna vez con el chocolate blanco;  con el negro, nunca), se puede arreglar batiéndolo con un batidor de varillas eléctrico. 

Mientras se derrite el chocolate, se separa las claras de las yemas.  Se bate las yemas con el azúcar, y las claras a punto de nieve fuerte.

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Se mezcla el chocolate con las yemas primero:

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 Y luego se incorporan las claras con el batidor de varillas manual, de arriba abajo para mantener el aire y que no se baje la mousse:

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Se deja enfriar en la nevera un par de horas por lo menos.  Aunque se puede acelerar el proceso metiendo la mousse en el congelador.

Gracias a Dios, el invento salió bien, ¡estaba riquísima!  Y las fresas, las usé para decorarla.  También mezclé unas pepitas de chocolate negro, pero la verdad es que no aportaban nada, me las podía haber ahorrado.

Es la misma receta con la que hago la mousse de chocolate negro, que es la receta estrella de la familia.  ¡Probadla, que está buenísima!

Mousse de limón fácil

Día 1 de enero de 2016.  Comida familiar en casa.  “¿Por qué no escribes un blog con tus recetas, así podríamos entrar a verlas y nos darías ideas?”, me pregunta mi cuñada Teresa después del postre.  ¿Un blog?, ¡menudo lío!, pienso.  No tengo tiempo.  Además, debe haber ya doscientos millones de blogs de recetas.  No aporto nada nuevo.  Bueno, quizá no es tan mala idea, así me obligo a escribir las recetas que voy haciendo y cómo modifico la receta original, que luego nunca me acuerdo.  Y a lo mejor tampoco me toma tanto tiempo.   Lo difícil es elegir el título ,  el diseño  (no me he roto la cabeza, la verdad).  Por ahora cuelgo la primera receta, el postre de hoy:  una mousse de limón fácil, muy suave, nada ácida pero con un sabor a limón intenso.  No hay foto por ahora, la colgaré la próxima vez que prepare esta receta.  Es que no había previsto escribir un blog.  Y tampoco había previsto hacer mousse de limón, la verdad, el postre de hoy iba a ser una mousse  de chocolate, o un brownie sin gluten.  Pero se me olvidó comprar mantequilla y no podía hacer ninguna de las dos recetas.  Así que abrí la nevera a ver qué se me ocurría, y vi unos yogures naturales y unos limones…

INGREDIENTES:

  • 6 yogures naturales (no azucarados)
  • 1 bote grande de leche condensada (unos 750 gr)
  • 5 limones (la ralladura de 3, y el zumo de los 5)

MODO DE HACERLO:

En un bol grande, mezclar bien los 6 yogures con el bote de leche condensada con la batidora de varillas eléctrica (un batidor de varillas manual sirve también, pero es más lento).

Rallar sobre la mezcla de yogures y leche la cáscara de 3 limones (sin blanco, para que no amargue), con un rallador muy fino.

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Hacer zumo con los 5 limones, y verterlo en la mezcla con la ayuda de un colador para que no pasen ni la pulpa ni las pepitas.  Mezclar todo bien, repartir en copas individuales o verter en un cuenco bonito, y meter en la nevera 3 horas por lo menos.  La he adornado justo antes de servirla con unas frambuesas que compré a petición de mi hija pequeña.  Pero si no tenéis frambuesas, se puede adornar con granillo de chocolate, o con unos granos de granada, o con unas fresas…

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Con estas cantidades, hemos comido 12 adultos y 5 niños.  Eso sí, ¡no ha sobrado nada!  Si os parece mucha cantidad, podéis dividir la receta por dos (para los limones, usad el zumo de 3 y la ralladura de 2).

¡Feliz año santo de la Misericordia a todos!