Tarta de café

p1120145Esta tarta es una de mis preferidas.  Hace ya dos semanas que la hice, pero todavía no había tenido tiempo para descargar las fotos en el ordenador, por eso he esperado para escribir la receta.    Es una de las que están escritas en mi cuaderno, lo que significa que ha recibido la aprobación unánime de toda la familia.

Cuando la hago como postre el fin de semana, utilizo un molde redondo.  Pero la he hecho muchas veces para bautizos o primeras comuniones, y entonces uso un molde rectangular y la corto en trozos para que se pueda comer como un pastel.

Es un poco largo de hacer: primero hay que preparar el bizcocho, y luego dejar que se enfríe para que no se derrita la crema de café al rellenarla.  Vamos, que no es uno de mis postres “expres” de última hora.  Pero no es difícil hacerla.  Algunas veces hago el bizcocho con la receta de las magdalenas de clara de huevo y otros hago una genovesa.  Escribo hoy la receta con el bizcocho genovés, que es el que hice la última vez.  

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:
  • 3 huevos
  • el peso de 3 huevovs de azúcar
  • el peso de dos huevos de harina
  • 100 gr de mantequilla derretida
  • un pellizco de sal
  • ralladura de limón (opcional, para la tarta de café no pongo limón)
Para el almíbar:
  • dos cucharadas de agua y dos de azúcar
Para la crema de café:
  • 250 gr de mantequilla
  • 3 yemas
  • 4 cucharadas de azúcar glass2 cucharaditas colmadas de Nescafé
Para adornar:

almendra fileteada tostada (unos 1oogr)

MODO DE HACERLO:

Se prepara primero el bizcocho:  Se separan las yemas de las claras.  Se montan las claras con el pellizco de sal a punto de nieve muy firme.  Se le añaden entonces las yemas y después el azúcar.  Se mueve durante 10 minutos la mezcla sin parar, con una cuchara de madera y siempre hacia el mismo sentido.  Entonces se va añadiendo la harina cucharada a cucharada y, cuando esté toda la harina incorporada, la mantequilla.

Se unta un molde de mantequilla, se vierte la masa y se mete al horno precalentado a 180ª unos 30-45 minutos (se sabe que está hecho cuando se pincha el centro con un alambre y éste sale limpio).  

p1120140Se saca del horno, y se deja en el molde unos 15 minutos antes de desmoldarlo.  Se pone entonces encima de una rejilla para que se enfríe por completo.  Suelo hacer el bizcocho de víspera;  lo conservo envuelto en papel de plata y lo relleno al día siguiente.

Para adornar la tarta, se tuestan las almendras fileteadas en una sartén al fuego, removiendo con cuidado de no romperlas pero sin parar para que no se quemen.  Hay que hacerlo con tiempo también para que les dé tiempo a enfriarse.

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Cuando se va a rellenar la tarta, si el bizcocho ha salido alto se parte por la mitad para hacer dos pisos.  Esta vez no subió mucho, e hice un bizcocho de un piso sólo.  

Se hace un almíbar claro con el azúcar y el agua:  se pone en un cazo el azúcar y el agua, se diluye bien el azúcar y se pone al fuego.  Cuando empieza a hervir se deja tres o cuatro minutos,y se retira del fuego.  Se empapa el bizcocho con el almíbar (si tiene dos capas se empapan las dos).

Vamos ahora con la crema de café.  Se mezcla la mantequilla blanda con las cucharadas de café y las yemas, y se usa esta mezcla para rellenar la tarta y para cubrirla también por fuera, extendiéndola con una espátula o con un cuchillo por el lado que no tiene filo.  Se puede usar también para esto una manga pastelera.  

p1120144Se adorna pegando la almendra fileteada en los bordes de la tarta y se pone por encima también.  Se mete en la nevera y se deja reposar una hora o dos antes de comer.

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¡Está buenísima!

 

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Buñuelos de viento

p1120079Este fin de semana ha tocado solomillo.  Lo mandaron de Campocerrado hace poco y lo congelé.  El sábado entré en su página para buscar ideas de recetas y encontré una de solomillo con salsa bearnesa que puse en práctica el domingo.  No la voy a escribir porque la hice siguiendo su receta al pie de la letra y salió buenísimo.  Lo único, que la salsa bearnesa se corta con relativa facilidad.  Así que si la hacéis no podéis calentarla mucho.  Si se empieza a cortar, hay que remover corriendo para evitarlo.  Un truco, si se corta del todo, es echar un chorrito de agua muy fría a la vez que se mueve la salsa con una cuchara de madera.  Para conservarla hasta que se sirve, se puede dejar al baño María (con el fuego en el mínimo), o utilizar una salsera de doble fondo que mantenga la salsa caliente.

También hice buñuelos de viento.  Son típicos de Todos los Santos y me gusta hacerlos, por lo menos una vez al año por estas fechas… cuando tengo tiempo.  Porque la verdad es que no son difíciles de hacer, pero sí laboriosos.  Me enseñó a hacerlos de pequeña mi tía Rocío.  Cada vez que los hago me acuerdo de ella, y pienso en el mérito que tenía porque ella los hacía varias veces al año, casi cada vez que nos reuníamos toda la familia (y somos unos cuantos) en casa de los abuelos.  Escribo la receta tal y como me la explicó tía Rocío (o por lo menos como la escribí yo hace…  ¿38 años?):

INGREDIENTES:

  • 1 dl de leche
  • 1 dl y medio de agua caliente
  • 50 gr de mantequilla
  • ralladura de un limón
  • un pellizco de sal
  • 150 gr de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 4 huevos

MODO DE HACERLO:

Poner en un cazo todos los ingredientes hasta la sal incluida.  Poner el cazo el fuego.  Cuando hierve, se separa el cazo del fuego y se echa de golpe la harina mezclada con la levadura.  Se remueve hasta que se queda duro.  

Se espera a que se quede más frío y se echan los huevos uno a uno.  Hasta que no está bien mezclado un huevo no se mezcla el siguiente.  Al principio cuesta, parece que no se incorpora.  Hay que tener paciencia y mezclarlo bien.

Hay que freírlos con mucho aceite.  Yo uso un cazo pequeño en vez de una sartén.   Para formar los buñuelos, se hacen bolitas con dos cucharas y se echan en el aceite empujando con una de las cucharas.  Haced bolitas pequeñas, que luego se hinchan y crecen al freirse.  No hay que poner muchos buñuelos a freír de una vez.  Cuando se van a echar los buñuelos al aceite hay que separar el cazo del fuego, y volverlo a poner cuando suben y flotan.  Si no lo hacéis así, no quedarán buñuelos “de viento”, sino “mazacotes”.  Se espera a que se doren por todos lados (se van dando la vuelta solos), se sacan del fuego y se ponen a escurrir.  El aceite tiene que estar caliente, pero no al máximo (yo he puesto el fuego en el 7,5 sobre 9).  

Se rellenan con crema pastelera con ayuda de una manga, y se espolvorean con azúcar glass.  Esta vez los he rellenado la mitad con crema normal, y la otra mitad con crema de chocolate.  La receta de la crema pastelera está aquí, en la receta del gâteau basque.  Para hacerla de chocolate, puse 100 gr de chocolate en el cazo con la leche y 1 cucharada de azúcar en vez de 3.  El resto de la receta lo hice igual (no, perdón, también mezclé 1 sola cucharada de azúcar con las yemas en vez de dos).

Se espolvorean con azúcar glass antes de servir.  Aunque la foto no acompañe, quedaron muy ricos.  ¡Animaos e intentadlo!

Y no os olvidéis de rezar por los difuntos en este mes de Noviembre…

Gâteau basque

P1110244Llevo tiempo queriendo hacer gâteau basque.  Mentiría si dijera que era un postre típico de los veraneos en San Sebastián en casa de los abuelos.  De esa época el postre que recuerdo con más cariño es el Mont Blanc, unas natillas enlatadas con sabor a chocolate, caramelo, café o vainilla que compraba mi abuela cuando pasaba de compras a Francia.  ¡Me encantaba!  Pero sí recuerdo haber visto gâteaux basques en los escaparates de las pastelerías francesas, y siempre se me antojaban…  

Santi nos hizo uno el año pasado durante sus vacaciones, que me supo a gloria.  Pero yo no lo había hecho nunca, porque suelo hacer los postres con muy poco tiempo y para éste se necesitan unas cuantas horas.  Hoy tenía más tiempo, así que he echado mano de Pinterest, donde guardé hace mucho una receta que tenía muy buena pinta:  “Le gâteau basque de ma grand-mère” (El pastel vasco de mi abuela);  es del blog “Mathilde en cuisine“.   Aquí va la receta:

INGREDIENTES (Para un molde de 24 cm de diámetro)

Para la masa:  

  • 360 gr. de harina
  • 180 gr de mantequilla blanda
  • 180 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • la punta de un cuchillo de levadura en polvo
  • Una pizca generosa de sal
  • opcional: ralladura de medio limón (yo no le he puesto)
  • 1 yema de huevo para pintar la tarta

Para la crema pastelera (es la receta de las 1080 de Simone Ortega):

  • 1/2 litro de leche + 3 cucharadas
  • 5 cucharadas de azúcar (3+2)
  • 2 cucharadas soperas de maizena
  • 1 cucharada sopera rasa de harina de trigo
  • 3 yemas de huevo
  • cáscara de limón, sin nada de blanco para que no amargue

MODO DE HACERLO:

Poner en un cuenco la harina, la levadura y la sal (y la ralladura de limón si decidís ponerla), y mezclarlo todo.  Incorporar el azúcar y la mantequilla blanda en trozos y trabajarlo rápido con la punta de los dedos hasta que quede con una textura arenosa.  Añadir entonces los huevos y amasar.  Al principio se pega mucho a los dedos, pero al cabo de unos minutos empieza a ser más manejable.  Formar entonces una bola y dejarla reposar en la nevera envuelta en papel film, por lo menos durante una hora (yo la he tenido dos para que fuera más fácil trabajar con ella luego).  

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Mientras la masa está en la nevera, se prepara el relleno.

Se pone el medio litro de leche al fuego con 3 cucharadas de azúcar y la cáscara de limón.  Casi nunca la pongo rallada.  Suelo pelar el limón a tiras, y echar 6 tiras en la leche.  Siempre 6, porque luego hay que quitarlas y así no se me olvida ninguna.

Mientras se calienta, sin que llegue a hervir, se baten bien en un cuenco la maizena y la harina, las 3 yemas, las 3 cucharadas de leche fría y las dos de azúcar que faltan.  Hay que procurar que no queden grumos.

Cuando la leche está caliente, se coge un poco con un cazo y se va echando encima de la mezcla de yemas, muy poco a poco para que no cuajen las yemas.  

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Se vuelca todo otra vez en la cacerola y se pone a fuego bajo unos cinco minutos hasta que espese.  Se vierte en un cuenco y se deja enfriar.

Pasado el tiempo de enfriado de la masa en la nevera, precalentar el horno  a 180º.  Separar la masa en dos trozos de manera que uno de ellos sea un tercio nada más, y el otro dos tercios.  Estirar este último con el rodillo.  Lo normal es hacerlo encima de una superficie enharinada para que no se pegue, pero hoy en mi cocina había “overbooking”:  la mesa estaba ocupada por Juan y las dos pequeñas haciendo aperitivos (canapés de atún con mayonesa y cazuelitas de champiñones con nata y eneldo).  Me he tenido que conformar con la encimera de la lavadora, y en vez de poner harina he estirado la masa entre dos hojas de papel film.  Hay que conseguir un círculo de unos 27 cm de diámetro.  Engrasar un molde y forrar con la masa la base y las paredes.

Rellenar con la crema pastelera.  Estirar la otra porción de masa y cubrir con ella la crema.  Cerrar muy bien los bordes  para que no se salga el relleno al hornear.

Pintar la superficie con la yema batida. ( La clara no se desperdicia: con ésta, y las 3 de la crema pastelera, se puede hacer un bizcocho de clara de huevo, o unas lenguas de gato, o un soufflé…  Creo que yo haré el bizcocho.  Ya colgaré la receta).

Meter al horno a 180º, 40 – 45 minutos.   El pastel tiene que quedar bien dorado.  Nosotros lo hemos comido templado, y estaba bueno.  Pero lo mejor es dejarlo a temperatura ambiente hasta que se enfríe totalmente.  Está espectacular.

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En vez de hacer el relleno con masa pastelera, se puede poner una confitura de cerezas negras.

 

 

Roscón de Reyes

La merienda del día 5, después de la cabalgata, se ha convertido en una tradición en casa.  Este año hemos sido unos 20.  ¡Cuatro roscones hice, cuatro! Y sólo quedó medio para el desayuno del día siguiente.  Me ayudó mi hija pequeña, Rosario.  Su colaboración fue fundamental, sobre todo en el momento de esconder las sorpresas.  Las eligió ella, las envolvió en papel  y las escondió por debajo de cada roscón.  Hice la receta del libro oficial de Thermomix, y salieron muy buenos.  Mi hija mayor, Maca, me contó que ella también había intentado hacer uno, pero se le quedó muy duro.  No había subido mucho su masa.  Es importante tener paciencia, pues aunque según la receta hay que dejar reposar la masa dentro del vaso envuelto en trapos una hora, las mías tardaron casi dos horas en subir.  Quizá porque ese día hacía mucho frío en la cocina.  Al final cambié la Thermomix de sitio, la puse al lado del fuego donde acababa de preparar el chocolate, y con el calorcito acabó subiendo.   Después, hay que volver a amasar un minuto, volcar la masa y darle forma, y esperar otra vez a que doble el volumen.  En vez de hacer un roscón grande hice dos más pequeños, que son más manejables, dividiendo la masa en dos.  Y para ir más rápido, porque se me echó el tiempo encima, encendí el horno a 50 grados un rato, luego lo apagué y metí dentro los roscones para que subieran. El resultado fue éste:

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Para hornearlos, según las indicaciones de la receta, se precalienta el horno a 200º, luego se baja a 180º y se mete el roscón “de 20 a 25 minutos“.  Los míos estuvieron 22 minutos cada uno.  Los horneé por separado porque se hacen mejor, con calor arriba y abajo.  A mi marido no le gustan las frutas escarchadas, así que sólo tenían almendras fileteadas y azúcar por encima.  Mi hijo Santi, que estudia en la Basque Culinary Center (entró antes de que se pusiera de moda con Masterchef, que conste), me estuvo tomando el pelo a cuenta de eso tooooooooooooooda la tarde (“¿Y las frutillas?  ¡Esto no es un roscón, jajajaja!”).   

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No serían roscones según Santi, ¡pero estaban buenísimos!