Solomillo (de cerdo) Wellington

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La ocasión lo merecía:  había que celebrar bien la Pascua.  Además, vinieron a comer mi suegra y Palo, mi “cuñadita” preferida.  A Palo le encantan los langostinos, así que el primero fue en su honor.  De segundo, este solomillo Wellington.  Y de postre, torrijas que nos hizo María, con miel unas y con azúcar y canela otras.  Riquísimas.  

Yo quería repetir los solomillos con Pedro Ximénez, porque los podía dejar preparados de un día para otro.   Peeeero…  tenía hojaldre en la nevera, y también había comprado paté, y Juan me dio la idea del Wellington.  No es difícil de hacer, la única precaución es dejar que se enfríen los solomillos antes de envolverlos en hojaldre.  Va la receta para 10 personas:

INGREDIENTES:  

  • 3 solomillos de cerdo grandecitos (o 4 pequeños)
  • 1 placa de hojaldre (refrigerado, nunca lo compro cogelado) por solomillo
  • 1 terrina de paté a la pimienta
  • 1 huevo
  • Aceite, sal y pimienta

MODO DE HACERLO:

Se limpian bien los solomillos.  Se salpimentan y se doran en una sartén con aceite, bastante caliente para que se sellen pronto por fuera pero no se hagan casi por dentro.

Se dejan enfriar (yo los hice el día anterior).

Se saca el hojaldre de la nevera una media hora antes de usarlo.  Se precalienta el horno a 200 º durante unos 10 minutos (el tiempo de montar los solomillos con el hojaldre).  Se ponen los solomillos encima de papel de cocina para que absorba el líquido que hayan soltado.  Se extiende el hojaldre (no hace falta hacerlo con el rodillo, simplemente desenrollarlo), se pincha por toda la superficie con un tenedor y se coloca el solomillo pegado a uno de los extremos.  Se unta paté por encima, y se enrolla en el hojaldre, ayudándose con el papel que lo envuelve, dejando el cierre hacia abajo.  Se doblan hacia abajo los extremos para cerrarlos también, y se pinta el hojaldre con huevo batido.  SE ponen en una bandeja de horno cubierta con papel para hornear, y se mete al horno hasta que se dore el hojaldre, unos 20 ó 25 minutos como máximo.

Se me olvidó hacer la foto justo al salir del horno, y ésta de aquí abajo es de uno que sobró y estaba ya frío.  ¡Prometo hacer mejores fotos la próxima vez y sustituirla!

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¡Hacedlo, que está buenísimo!

 

Solomillo de cerdo al Pedro Ximénez

P1120413Ya toca receta salada, que llevo tres postres seguidos.  Esta receta le sale buenísima a una amiga mía, Blanca.  Nos la trajo un año al barco en verano, y estaba espectacular.  No sé si ella la hace igual, ¡no le pedí la receta!  

Esta vez comíamos 10 “mayores”:  faltaban Juan “padre” que estaba en un retiro espiritual rezando por todos, Santi que sigue en San Sebastián y Borja que vive en Roma.  También vinieron los nietos, pero la única que se sienta a “recomer” es Maca, la mayor.  Juan y Pedro “pululan”, juegan o trepan a las rodillas de sus padres si ven que les gusta lo que están comiendo;  Luis aguanta estoicamente nuestra comida sentado en la maxi-cosi y Teresa, la pequeña, que sólo tiene dos meses y medio, duerme.  Vuelvo al principio del párrafo:  comíamos 10 mayores, y compré 3 solomillos de cerdo (debían ser mutantes los cerdos, porque los solomillos eran enormes).   Pero si son normales se suele contar medio barba.  Va la receta:

INGREDIENTES para 10 personas:

  • 3 solomillos de cerdo grandes
  • 1 cebolla y media
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de Pedro Ximénez
  • 2 vasos de caldo de pollo
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

MODO DE HACERLO:

Se limpian los solomillos y se salpimentan.  

En un cazo grande se marcan los solomillos hasta que estén bien sellados por todos lados para que no pierdan jugos durante la cocción.  Se reservan.

Se pica la cebolla y el ajo.  En la misma cacerola donde hemos hecho la carne se pocha la cebolla y el ajo.  A fuego lento, unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté transparente (la de la foto no lo está todavía).  A veces hay que añadir un poco de aceite después de hacer la carne.

Cuando está hecha la cebolla, se sube el fuego al máximo y se añade el vino.  Se deja reducir para que se evapore el alcohol y se añade el caldo.  Se deja cocer todo junto 5 minutos, se mete la carne, se baja el fuego y se tiene cociendo otros 25 minutos con la cacerola tapada (bueno, casi tapada, dejando una rajita).

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Pasado ese tiempo se saca la carne de la salsa.  Se pasa la salsa por el chino o por el pasapurés (tengo varias manías en la cocina, una de ellas es no pasar las salsas por la batidora;  quedan más finas, pero demasiado emulsionadas para mi gusto).  Se vuelve a poner la salsa al fuego alto pero no al máximo (en el 7 sobre 9) hasta que reduzca un tercio del volumen.  Se rectifica de sal.

Se sirve cortado en rodajas gordas.

Como la salsa es dulce, se le  añadir pasas, orejones, ciruelas…  que habremos dejado en remojo en el mismo vino una o dos horas antes.  Le va también muy bien la manzana, caramelizándola en una sartén en rodajas con mantequilla y azúcar.  O el puré de patata…  O lo que tengáis en la nevera:  en mi caso unos champiñones, aunque reconozco que el efecto cromático no era el mejor:  “total block” marrón en el plato.

P1120414 ¡Pero estaba muy bueno!